Nos perdemos en encuestas y análisis; las primeras son reflejo de nuestra ansiedad por querer adelantarnos en el tiempo. 

¿De qué sirven las encuestas? Por una parte, para intentar saber por anticipado cuál es el posible ganador en esta casa de apuestas que se ha convertido la política española; pero por otra para condicionar el voto: ya no era suficiente la precampaña y la campaña, había que utilizar otra herramienta para echar más peso en la balanza. Claro reflejo de una sociedad estresada por el tiempo, por querer adelantarse a los resultados, con una ansiedad extrema donde nada la sacia si no es instantáneo; no hacemos el amor, echamos polvos que sólo apaciguan el instante.

Dos días antes de las elecciones, el esfuerzo de los medios de comunicación, del instituto de estadísticas y de compañías privadas por anticipar cuál iba a ser el resultado electoral me asombraba. Como si de videntes se trataran, cual bruja Lola mirando su bola y poniendo velas negras a los partidos políticos, publicaban aquella encuesta que mejor se adaptaba  sus intereses, aquellos datos que los situaban como ganadores.

¿El resultado? Pues que existe un gran perdedor -una vez más- en las elecciones: las encuestas. 

 

Pero por otra parte, y uniéndome a la avalancha de opiniones y análisis del resultado electoral, expongo mi visión, una más…

No tenemos un ganador y una de tres: o se gobierna como en los países democráticos a través del diálogo, de pactos concretos y, en definitiva, de hacer política en minoría con actitudes parlamentarias; o se repiten elecciones (volvemos a la ludopatía) hasta que salga el número que les gusta a los señores representantes políticos; o los partidos bisagra ponen en juego su eje de giro y mueven sus ideales hacia donde más les interese para formar un pacto, aunque haya que enterrar algún que otro principio (tampoco es importante). Eso como situación general.

¿Pero qué ocurre con Vox? ¿Cómo es posible que un país que ha sido gobernado por un dictador durante 40 años, donde se han cometido fusilamientos, asesinatos y recortes de derechos vote a una organización de ultraderecha? ¿Nos hemos olvidado de Antonio Machado, de García Lorca, de Miguel Hernández, de nuestros abuelos, de todos los asesinados, violados, torturados?

¿Nos hemos -os habéis- olvidado de cuando la mujer no contaba? ¿De cuando no podía abrir una cuenta bancaria ni tenía derecho a tener propiedades? ¿Os habéis olvidado de cuando la prensa, el cine, el teatro estaban coartados por las tijeras de la moralidad más recalcitrante y absurda de las mentes reprimidas de los censores? Ese voto que has metido en la urna apoyando a Vox es un voto hacía quien dice que el cambio climático no existe. Es un voto de apoyo a quienes niegan el exterminio nazi, el holocausto español de una guerra provocada por un golpista en el año 36. Es un voto a los recortes en cultura, en medidas sociales, al apoyo al machismo. Son los mismos que quieren poner un “muro” en las costas sin importar si mueren niños en el Mediterráneo. Es un voto hacia el fascismo, el recorte de libertades y la anulación de un sistema que ha costado mucho sacrificio y trabajo establecer. 

 

El gran Adolfo Suárez se enfrentó a quien ahora acoge Vox: a un hombre que utilizó las armas para asaltar el Congreso de los Diputados, y se enfrentó a pecho descubierto a un ser despreciable cuya fuerza estaba en una pistola. Pero quizás eso no os importe porque dentro de la reflexión que tenemos que hacer para meter el voto en la urna, se os ha olvidado que votáis porque los demócratas han luchado por vuestra libertad y vuestros derechos en contra de quienes quieren eliminar las autonomías y niegan que cada zona de este gran país tiene una personalidad cultural propia y significativa. 

Pero eso quizás tampoco os importe, de la misma manera que no os importa la educación, las políticas sociales, la sanidad. Al fin y al cabo todo es más fácil desplegando una gran bandera y gritando histéricamente: “¡ Viva España!”

 

 

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Paco Sanmartin
- Presidente de la Asociación Libre Ocio Aljamía - Director y editor de Revista LOA -

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