La vida. ¿Qué es eso realmente? Pues, sencillamente, todo lo es. Desde que naces, desde el primer segundo en el que existes, incluso desde el vientre de tu madre eres vida. Hasta el último segundo de vida, un solo segundo antes de morirte eres vida.

En cada vida suceden las mismas cosas, variando la cantidad y fuerza de ellas. Todo el mundo entiende qué es el amor, el desamor, la pérdida de alguien, la alegría de un abrazo o una palabra, la sonrisa de quien quieres… Pero cada persona vivirá cada uno de estos sentimientos de manera distinta, dependiendo de cómo y de quién los realicen. 
 
Lo que sí es verdad para todos es que la vida es muy corta. Y si no lo ves así, probablemente sea debido a que no vives como deberías, disfrutando. Cuantas más cosas hagas, mejor. Más experiencias obtendrás. Y es que, al fin y al cabo, la vida es una sucesión de experiencias. Algunas en las que estamos acompañados, pero otras a las que nos debemos enfrentar solos. Y eso no es malo, sencillamente es necesario. Hay circunstancias que se viven mejor solas, ya que así te dan la fuerza y el coraje suficientes para poder hacer y decir aquello que quieres. 
 
Te encontrarás gente buena y gente mala, generalizando demasiado. Lo único que has de hacer es disfrutar de la primera y olvidar a la segunda. Nada más. Te darás cuenta de que mucha gente mala entró en tu vida pretendiendo ser buena, pero el tiempo lo dice todo.
 
También ocurre que muchas veces nos volcamos en la persona errónea, y aunque sepamos que no nos conviene, no podemos hacer nada por evitarlo. En esos momentos, piensa cuánta gente hay en el mundo. Mucha, ¿no? ¿Y tienes que estar con una persona que no merece la pena, que no se comporta adecuadamente?
 
Otras veces, te darás cuenta de que hay personas que no te dicen directamente las cosas negativas, sino que te las dicen con rodeos. Esas son personas cobardes, que no tienen valor para decirte la verdad a la cara. Y te pondrán la excusa de no querer hacerte daño. Pensándolo, prácticamente todos somos un poco así. Debemos evitarlo. La verdad es necesaria y no tiene por qué ser mala. Pero también debemos aceptar el hecho de que nos digan verdades a la cara y directamente. 
 
Haz el bien y no mires a quién, la vida es muy corta para desaprovechar la criticando. Vive la tuya y disfruta con los tuyos, que será lo que te lleves. 
 

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