¿Viajar para vivir o vivir para viajar?

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Ésta fue una pregunta con la que me encontré hace unos días en una red social y realmente me dejó pensando.
Y en realidad esa cuestión fue la que me pregunté en el momento en el que decidí cambiar el rumbo de mi vida hace unos años… Yo tenía otro empleo distinto del que tengo ahora, que me gustaba, pero por diferentes motivos no me sentía plena. Era un trabajo “estable” (aunque soy una convencida de que en esta vida no hay tal cosa), pero no me daba motivos para sentirme feliz. De hecho, cada vez que intentaba que me los diera y que trataba de automotivarme para poder seguir haciéndolo, ocurría algo, que ahora interpreto como “señales”, que desestabilizaba mis intentos y me dejaba otra vez en el comienzo, desmotivada y sin ganas.
Yo quería poder tener un empleo que me diera entusiasmo por levantarme cada mañana, que me hiciera sentir desafiada y que me enseñara cosas nuevas todos los días. Esta descripción puede dar como resultado empleos muy distintos para cada quien, tantos como personas hay en este mundo. Para mí, fue volar y ahora soy Auxiliar de Vuelo.
Hasta llegar a ese objetivo, dejé las certezas y, ante mi malestar continuo por no poder ser feliz, llegó un día en el que pensé: “Ya no tengo nada que perder… Esta realidad no me da felicidad. Solo es una certeza, pero no me hace feliz… Así que adiós, señora Certeza. Me voy a ser feliz y no sé cuándo vuelvo…”. Y los cambios que empecé a diseñar comenzaron a llegar, abriendo puertas, por las que fui ingresando, y que me llevaron a otras… hasta poder hacer lo que me apasiona.
Esto puede hacer pensar que mi respuesta ante la pregunta que titula este artículo sería“yo viajo para vivir”, lo cual, en parte, es cierto. Es lo que me da de comer, y yo misma lo elegí así, muy orgullosamente. Pero también puedo decir que, en el fondo, la decisión que tomé se debe a que vivo para viajar, porque tengo la gran convicción de que viajar és vivir.
¿Por qué? Pues porque viajar abre puertas y posibilidades, mundos nuevos, mueve cosas en nuestra vida, que luego mueven otras y terminan creando situaciones impensables en nuestra
vida que, si sabemos aprovecharlas, hacen que podamos llevarnos de este mundo las mejores enseñanzas y lecciones acerca de la existencia.
Viajar nos hace humildes, reconocer la grandeza del mundo que nos tocó, apreciarla desde otros lugares. Nos hace ver que la vida es mucho más que trabajar para pagar impuestos, que hay algo mucho más grande, que hay diferentes formas de ver todo.
Dicen que es de buena suerte desear a los demás aquello que deseamos para nosotros mismos. Y lo que deseo es que todos podamos hacer aquello que amamos, aquello que nos completa y que nos hace felices, sin limitaciones, sin excusas, sin sentir que lo hacemos por cumplir un mandato y dejar a otros contentos, cuando, en realidad, los que tenemos que quedar satisfechos somos nosotros mismos. Nadie va a venir a vivir nuestra vida por nosotros, así que de nosotros depende vivirla como deseamos. ¿Te animas? Yo quiero ayudarte y te animo a que hoy mismo hagas algo, al menos una sola acción, que te acerque un poquito a aquello que quieres lograr. Y si es un viaje, y te inundan las excusas, no desesperes: se puede tratar de derribar una por una para poder concretarlo. Y cuando menos lo esperes: estarás en ese destino soñado. ¡Por tu propio bien!
Hay dos frases con las que siempre me doy ánimo para ello, y quizás puedan ayudarte también: 
“Hazlo. Y si te da miedo, hazlo con miedo”
. Transitar el miedo es necesario, y si lo resistes, persiste. Es parte de la vida.
Y mi favorita: “El día que comprendí que lo único que me voy a llevar es lo que vivo, decidí vivir lo que me quiero llevar”. Más gente feliz en el mundo hace un mundo más feliz.
¿Te gustó esta nota? ¿Quieres leer sobre algún tema en particular que te gustaría recomendarme? ¿Necesitas ayuda para planificar tu viaje? Puedo ayudarte. Escríbeme y juntos podemos encontrar una manera. Cuéntame sobre tu sueño, cumplido o por cumplir. Leo gratis y me gustan mucho las historias de deseos hechos realidad, más aún si soy parte, porque me hacen sentir un hada madrina. Todo tiene solución. Porque lo único que no se soluciona en esta vida es el fin de ésta, y cuando ésta se termina, poco importa que no se pueda solucionar… ¿no?
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Alejandra de Picciotto
Alejandra de Picciotto, cuyo pseudónimo literario es Alura, es una nómade del Cielo. Nacida en una pequeña localidad del oeste suburbano de Buenos Aires, en Argentina, actualmente se desempeña como Auxiliar de Vuelo, aunque su primera carrera fue como Docente, Profesora de Inglés, que sigue ejerciendo simultáneamente de distintas formas. También es Coach, escritora y bloggera en www.aluratravels.com . Cuando no está volando, está tratando de cumplir sueños en la tierra, porque tiene la gran convicción de que los sueños se han hecho para cumplirse. "Amo las historias de sueños cumplidos" :)

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