Viajar es la respuesta a todo

0
364

Me acabo de acordar cuando pensé que no podría ir a Corea del Sur, un destino que hacía mucho tiempo me atraía, y me carcomía la tristeza… Qué habría pasado si me hubiera dejado convencer por mis excusas, producto de diversos miedos (y aún así me dicen valiente cada vez que me encuentran en un aeropuerto y me preguntan si viajo sola), qué habría pasado si al final me ganaba el cansancio (nunca fui un derroche de energía y necesito dormir bastante), o si me dejaba derrotar por los vuelos sin espacio y no habría buscado otras opciones para llegar (desesperada, consultando a quien se me cruzaba, pidiendo consejos, mirando en Internet, y finalmente corriendo de mi casa al aeropuerto más lejano y luego al otro, que me quedaba más cerca), y me hubiera quedado en mi casa…
No habría podido hacerme de tantos amigos, no habría podido compartir comidas o conocer celebraciones, no habría podido corroborar una vez más que las buenas noticias no son noticia, que también hay que cuidarse incluso en lugares “seguros”, que la amabilidad también abunda, que en todas partes del mundo la gente tiene deseos que quiere perseguir (a veces lo hace y a veces no) y que detrás de cada color de piel, de cada costumbre “rara”, de cada religión y cada creencia, hay un ser humano como yo – y como tú.

Por suerte decidí hacer a un lado las excusas y tuve más ganas que miedo. Yo no sé si soy valiente (soy muy insegura y miedosa en mil cosas): soy solo una persona que quiere ser feliz viajando, enfrentando los miedos que como todo el mundo tengo, y conectando lugares y personas.

En mi diario de viajes encontré esto:

Viajar es aprender, inspirar, hacer magia, y “mover cosas“. Fluimos con los imprevistos, transitamos los cambios de planes y hacemos lo posible por verle el lado positivo a todo, dado que queremos pasarla bien: durante los viajes podemos sufrir cancelaciones, modificaciones de nuestro itinerario, situaciones impensadas que no podemos controlar. Eso nos ayuda a ser más espontáneos, menos estructurados y hasta improvisados y creativos, y hacer lo que vaya surgiendo.

No tengan nunca miedo a viajar. Vayan solos, acompañados, con amigos, novios, amantes, con su perro o con su abuela. Pero viajen. No hace falta que sea lejos: puede ser al parque de la esquina, mirado con ojos genuinamente curiosos de turista. Problemas van a surgir incluso si se quedan en sus casas.

Hay mil formas de viajar y costear los viajes (ofreciendo trabajo a cambio de hospedaje y comida, intercambios culturales, voluntariados…). Quien busca encuentra. Yo crecí con la idea de que se necesitaba mucho dinero para viajar, pero luego descubrí que no es así necesariamente, que mi mente estaba programada de forma muy rígida, y que había otras posibilidades y no solo una. Si sentimos que viajar es nuestro derecho, y concebimos como un derecho humano el conocer el mundo en el que nos tocó nacer y el acercarnos a otros humanos, haremos lo posible por hacerlo valer, ejercerlo y realizarlo, ya no como un sueño o un deseo, sino como nuestra misión y algo que nos corresponde.

Viajando podemos descubrir cosas que ni sabíamos que no sabíamos. Ese aprendizaje es tan enriquecedor que no solo beneficia a quien aprende sino a todo el entorno. Hace un mundo más feliz de gente que se encuentra a sí misma… porque todo viaje es, en el fondo, una excusa para volver a nosotros mismos: todo viaje hacia afuera es un viaje hacia adentro…

No pongan más excusas: piensen que cuando mueran, no van a llevarse más que lo vivido, así que vivan lo que quieren vivir. Tener presente, a veces, que la vida se termina en algún momento, y que no sabemos cuándo, hace que recordemos lo que es importante para nosotros. ¿Y qué puede ser más importante que crecer y aprender? Una manera de lograrlo en forma intensiva y condensada en una sola experiencia es viajar.

Soy una convencida de que si todos pudiéramos viajar, las guerras y los prejuicios que generan broncas y odios no existirían. Viajar es la respuesta: no lo dudes más.
¿Quién no quiere un mundo de paz y armonía?

En 20 años estarás más arrepentido por las cosas que no hiciste que por las que hiciste. Así que suelta las amarras. Navega lejos del puerto seguro. Captura los vientos alisios en tus velas. Explora. Sueña. Descubre. – Mark Twain

*Si quieres leer una novela de viajes, con mezcla de hechos reales y ficción, te invito a leer un capítulo por semana de la que estoy escribiendo en forma blog, llamada Pienso, Luego Viajo. Viajo, Luego Existo: http://aluratravels.com/pienso-luego-viajo-viajo-luego-existo/
Espero que os guste 🙂

Versión en ingles:

Compartir
Artículo anteriorRights are not for the poor
Artículo siguienteTo travel is the answer
Alejandra de Picciotto
Alejandra de Picciotto, cuyo pseudónimo literario es Alura, es una nómade del Cielo. Nacida en una pequeña localidad del oeste suburbano de Buenos Aires, en Argentina, actualmente se desempeña como Auxiliar de Vuelo, aunque su primera carrera fue como Docente, Profesora de Inglés, que sigue ejerciendo simultáneamente de distintas formas. También es Coach, escritora y bloggera en www.aluratravels.com . Cuando no está volando, está tratando de cumplir sueños en la tierra, porque tiene la gran convicción de que los sueños se han hecho para cumplirse. "Amo las historias de sueños cumplidos" :)

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here