¿UN VASITO DE LECHE PARA EL CALCIO?

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¿UN VASITO DE LECHE PARA EL CALCIO?

Hace ya cuatro años mi hija y yo estábamos pasando la mañana del sábado con mi madre. Mientras a ella la atendía su peluquera de confianza, Sabrina, mi hija, desayunaba. Sabrina  no paraba de protestar mientras bebía pequeños sorbos de su bebida de arroz, no le gustaba el sabor. Berta, la peluquera de mamá le preguntó muy amablemente: ¿Cómo es que no te gusta la lechita nena? ¡Con lo buena que está y lo buenísima que es para los huesos! Sabri le explicó que lo que bebía no era leche de vaca, sino de arroz y rápidamente los ojos de Berta se volvieron hacia mí.

-¿Cómo que no es leche de vaca? ¿Es que no le das leche a la nena?

Yo suspiré y, mientras tomaba aire, pensé en la forma más rápida de acabar aquella conversación, que ya había mantenido hasta con mi propia madre sin llegar a buen puerto.

-No, dije al fin. La nena no toma lácteos.

-Pero ¿cómo se te ocurre?- siguió ¡Una niña tan pequeña y en pleno crecimiento! ¿Y de donde quieres tú que saque el calcio para los huesos si no es de la leche y los yogures?

Bueno, otro empresario del sector lácteo en potencia-pensé y aunque me molestó tanta exigencia de información, por parte de una casi desconocida, sobre la crianza de mi hija, decidí contestar: Pues, entre muchos otros alimentos, de las algas del mar, que es de donde sale el calcio de la bebida que está tomando.

Ya no me dijo nada más, se limitó a mirarme como si estuviese loca y, volviéndose a Sabrina le dijo: -Nena, tú come yogures, que te los de tu abuelita, que son muy buenos y muy sanos.

Hoy, con la visión que solo da el tiempo, no puedo más que sonreír al recordarlo, pero entonces no me hizo ninguna gracia.

¿Por qué decidí eliminar los lácteos de la alimentación de mi hija de manera tan temprana? Ella sufría otitis continuas. A veces no pasaban ni dos semanas entre un antibiótico y otro para curarlas, con el perjuicio para su estómago y sus intestinos. Los propios médicos nos dijeron que los lácteos espesaban esa mucosidad, pero nunca me recomendaron eliminarlos más de una semana, hasta que durara la otitis. Su recomendación como pediatras era operarla, con anestesia general y colocarle unos drenajes en los oídos.

A la vista de aquellas recomendaciones decidí estudiar soluciones alternativas a la operación y con la ayuda de unos nutricionistas veganos, extinguí los lácteos de la vida de mi hija. Guiada por ellos pude conocer que el calcio existe en algas, frutos secos, legumbres y verduras de hoja verde entre otros alimentos y, en algún caso, hasta en mayor cantidad que en los lácteos.

También me explicaron porque el calcio procedente de estos alimentos era más fácilmente asimilable que el procedente de los lácteos.

La primera razón es que la caseína presente en la leche disminuye la absorción del calcio.

La segunda es que para asimilar bien el calcio, el alimento tiene que poseer dos unidades de calcio por cada unidad de fósforo, pues son minerales que funcionan pareados en el cuerpo. En la leche de vaca el fósforo esta presente en mucha mayor cantidad que el calcio. Esta característica de la leche hace que se acidifique el pH sanguíneo de quien la consume y para equilibrarlo el cuerpo utiliza un truco:

¿Adivinan cuál es?

Extraer calcio de los huesos para que llegue al torrente sanguíneo. Por esta simple razón, la leche al final favorece la perdida de calcio y no al revés. Por esta simple razón, la osteoporosis está directamente relacionada con la ingesta de lácteos y no al revés.

Habría muchas cosas más que podría añadir en detrimento de este alimento catalogado de ideal, pero no es mi intención. Hay documentación suficiente si se desea buscar. Como me dijo un pediatra: elimínale los lácteos, si tienes los conocimientos necesarios para sustituir un alimento que posee todos los aminoácidos esenciales (una de sus pocas bondades) por otro/os. Pues sí, los tengo, porque cuando la salud importa aprender no cuesta.

Solo deseo añadir dos datos científicos, mesurables e irrefutables.

Primero. A mi hija no hizo falta operarla. Las otitis se redujeron hasta desaparecer.

Segundo. En su analítica de sangre, ahora con 6 años, sus niveles de calcio están en los límites máximos recomendados. Es una niña fuerte, deportista, sana, rebosa vitalidad y no, no toma lácteos.

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