Os comentaré algo que me pasó hace un tiempo, cuando me iba por mi cuenta a pintar y que tiene mucho que ver con el motivo por el que empecé las quedadas de pintura.

Estando en Sevilla una tarde soleada de otoño y delante de la Capilla de la antigua Universidad, decidí pintar en un banco, justo enfrente de la Puerta de Jeréz mirando a la fuente que jugaba con los tonos ocres que proyectaba el sol tras las colinas del Aljarafe. Recuerdo que cerré los ojos para dejarme impregnar por el ambiente y dejarme acariciar por el calor de los últimos rayos de sol de la tarde, cuando reparé en un músico bohemio que debía de llevar un rato allí pero que dejando su instrumento me acercó un pequeño cuaderno de viaje y me pidió amablemente que le pintase (un simple apunte el tiempo no daba para más), asegurándome que mi pintura tendría el privilegio de ir recorriendo diversos lugares del mundo, cosa que me resultó en aquel momento algo extraño y a la vez agradable de oir.

“Manos a la obra” mientras el con su voz de cantautor y al estilo de Bob Dylan desgranaba bellísmas notas romáticas que sin duda tenían la capacidad de inspirarme en aquel rápido bosquejo. Ensimismado en mi pintura de repente noté que varias personas se habían parado a ver aquello. Entre ella un grupo de turistas coreanos curiosos y sonrientes que con sus enormes ojos me recordaban la sonrisa ilusionada de un niño. A mi lado se sentó otra persona, una escritora que, dotada de una sensibilidad especial para captar instantes, parecía querer sumergirse también en la magia del momento. Os podéis imaginar lo que sucedió: intercambio de sonrisas, afecto cercanía, calidez en la mirada, y en la confianza, hablando con aquella escritora no me resistí a la pregunta que impetuosa deseaba abrirse paso en mi mente y ni corto ni perezoso la formulé: “Pero aquí ¿qué está pasando?” a lo que la escritora con una mirada dulce y pausada me contestó: “Lo has creado tú, 

¿No te has dado cuenta? Para mi aquello fue como una epifanía que me abría un mundo de infinitas posibilidades a la vez que una vocación apasionante: podía inspirar a otras personas haciendo que sus vidas de alguna forma mejorasen, sin esfuerzo porque sentía que esa capacidad era innata.

Aquellas personas se marcharon por donde habían venido, el sol acabó por esconderse en el horizonte, pero yo me fui de allí con la misma sensación que tiene un joven que acaba de declararse a la chica de sus sueños y ella ha contestado con un rotundo !SÍ¡. Ahora comprenderéis mejor qué es lo que hago y por qué lo hago.

Feliz tiempo de encuentro.

1 Comentario

  1. Desde aquí, como autor de la experiencia y de lo que fue el punto de arranque, para llevar a cabo nuevos proyectos, os invito a uniros a los eventos futuros que llevaremos a cabo en este próximo mes de agosto y luego ya en Septiembre en el Sitio de Loa.
    Os invito igualmente a conocer mi obra a través de mi página en Facebook:
    Juan Manuel Barragán de la Rosa, Artista.
    Juan Manuel Barragán IPEP Jaén.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here