Una cómoda y barata niñera

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La enorme mayoría de los hogares del mundo tienen al menos una pantalla de televisión dispuesta en algún punto de la casa. Asimismo vemos estos aparatos encendidos a toda hora en hoteles, restaurantes, comercios, y otros lugares que ofrecen servicios al cliente. Es sin duda uno de los medios de comunicación más influyentes de la sociedad junto con Internet.

Una persona de promedio pasa entre dos y cuatro horas del día viendo la televisión  lo que serían unos dos meses al año mirando programas de televisión. Que si lo analizamos de forma objetiva es demasiado tiempo de nuestra vida sentados frente a una pantalla, pero ¿qué decimos de los más pequeños de la casa? Ellos suelen pasar más tiempo viendo la televisión que un adulto.

He visto como los padres, para que sus hijos se distraigan y los dejen realizar sus actividades, optan por encenderles la TV y básicamente dejarlos al cuidado de programas, comiquitas, vídeos musicales, películas… Sin estar conscientes de la fuerte influencia que llega a tener lo que ellos ven y escuchan sobre su crecimiento, y cómo les afecta a las actitudes, comportamientos y formación de sus valores.

A pesar de las leyes que regulan a los medios de comunicación en cuanto a horarios adecuados con el fin de proteger a los menores edad sigue existiendo programas que incluyen dosis de promiscuidad sexual, promueven la violencia y la agresividad como resolución de problemas, emplean un lenguaje irrespetuoso o vulgar, ponen en duda valores morales, fomentan los estereotipos, el racismo, la insensibilidad al dolor de los que nos rodean, distorsionan la realidad… Temas que un niño no sabe filtrar y que va a internalizar de forma errónea.

Los padres son los responsables de supervisar lo que pueden ver los niños en la televisión, lo que es apto para su edad, y estar allí para aclararles y explicarles la diferencia entre la realidad y la fantasía televisiva.

Aunado a este problema, el exceso de televisión en la vida diaria de un niño le resta tiempo valioso que puede ser aprovechado para estrechar la relación entre padres e hijos, pues muchos niños prefieren pasar más tiempo viendo sus comiquitas que con los padres. Se debe enseñar a los hijos a darle mayor importancia al espacio empleado para realizar actividades padres e hijos que sirvan para hacer crecer la relación familiar, promover la confianza, los lazos de amor y comprensión. Así también evitar otros problemas como la inactividad, falta de creatividad y actitud antisocial dentro y fuera del hogar. Es necesario que los niños exploren el mundo real, y realicen actividades recreativas y deportivas que generen un crecimiento saludable.

Mejorar los hábitos televisivos de toda la familia ayudará a que exista más tiempo para charlar y lograr un mayor acercamiento. La televisión puede impactar positivamente en nuestros pequeños solo bajo estricta supervisión adulta, no dejemos que una niñera cómoda y barata como es la Televisión críe a nuestros hijos.

1 Comentario

  1. Por desgracia las generaciones han cambiado y la forma de educar a los hijos también. ¿Hay algo mejor que la familia? ¿Que disfrutar de cada momento y vivencia juntos? Dejar a los más pequeños al amparo de la terrible programación que la mayoría de canales de tv ofrecen actualmente es uno de los mayores errores. A edades jóvenes los niños son esponjas, y la tv su peor maestro. Una mala niñera sí.
    Enhorabuena Jhoanna por tan estupendo y crítico artículo. 😉

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