TODO SE PEGA…

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…menos lo bonito. Las malas costumbres pesan más que las buenas; tanto copiar y se nos van las mejores.

La (parece) imperiosa necesidad de rebañar votos, ha hecho ley en Francia una realidad legal anterior. Que no, que no jugamos con las palabras. En eso es imposible competir con los políticos.

En España la vivienda es un derecho constitucional. Y en otros lugares, pero tampoco se cumple. De dónde se deduce el valor que tiene la Constitución para la autoridad competente (es un decir, lo de competente). En Francia se puede denunciar en los tribunales la falta del derecho constitucional a una vivienda digna. Digno sería el ejercicio de imaginar al Sr. Juez dilucidando qué condena aplicar al ejecutivo por no facilitar la vivienda al denunciante. Pero ese es otro tema.

El derecho a disfrutarla, hace que la construcción de cualquier tipo de viviendas sea bien valorado a nivel general. Tremenda confusión que obliga a compartir responsabilidad ante el millón de viviendas vacías acumuladas, solamente en la Comunidad andaluza.

Si en el futuro no se utilizan las azoteas para el cultivo, no será por exceso de espacio, sino porque la UE nos “libera de tan pesada carga”, al forzar el abandono de la actividad agrícola.

Hablamos de espejismos. Un fenómeno dado por la ceguera del deslumbre y el cansancio. Espejismo es pensar que prosperamos porque se construyan diez o quince mil viviendas en un municipio. Vender la “bondad”, no. Vender un espejismo tiene otro nombre que no debe escribirse. Lo impide el propio recato.

Construir pisos para que un pueblo crezca, no es ilícito en sí mismo. Pero sería mejor hacerlos también, y en cantidad suficiente, para que puedan vivir los vecinos necesitados de vivienda.

Venderlo como una realización social es otra cosa; vuelta la negativa a calificarlo. España está a la cola de Europa en cuanto a gasto social, y Andalucía a la cola de España. A pesar de segundas y terceras modernizaciones, a pesar de Estatutos nuevos para dejarnos atrás como viejos. Para acercar al llamado “viejo mundo”, a la situación anti-social mísera de muchas comunidades de otros continentes.

Lo único que crece es la especulación.

El aproximadamente medio de viviendas vacías en Andalucía, está muy lejos de parecerse a ninguna obra social. El beneficio fácil de la venta o alquiler de viviendas ha creado ciudades fantasma, ha llevado los precios a una cota inalcanzable y al país a la ruina. No es el sector inmobiliario responsable único de la crisis, faltaría más; imposible olvidar a quienes les han ayudado concienzudamente, quienes han forzado la situación para aprovechar el negocio de sumar a la concesión de hipoteca la apropiación de la vivienda mediante desahaucio. A quienes han esperado que la propia Unión Europea dicte normas ante la ilegalidad de esa situación, normas que España hace lo posible por eludir; que en eso no tiene escrúpulos de incumplir la normativa comunitaria.

Y mientras, grandes bancos y ayuntamientos, en vez de bajar precios y poner o alquilar sus viviendas a familias necesitadas, a unos costes razonables y asumibles para las familias, las venden a fondos buitre por mucho menos de lo que podría pagar cualquier ciudadano. Y encima, con esa cantidad de viviendas desocupadas, el sector sigue reclamando dinero para continuar construyendo –será para tener más pisos y casas vacíos, para podérselos vender también a fondos buitre-, mientras se da la espalda a la diversificación y a la inversión en sectores productivos, que generen valor añadido.

Al menos podrían inventar una forma de unir las azoteas, para ganar espacio cultivable, que a este paso, va a hacer falta.

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