Hoy salimos a la calle. Hoy revindicamos juntas. Y lo hacemos cogidas de la mano.

Desde hace más de un siglo, el ocho de marzo ha sido un día en que las mujeres hemos salido a la calle a manifestarnos y a protestar. Con raíces en los movimientos sufragistas y
socialistas de Estados Unidos, Rusia y Europa, se ha ido transformando para englobar
todas las luchas sociales, culturales, económicas y políticas que nos afectan a las mujeres.

Ya está reconocido por la ONU como el Día Internacional de la Mujer, un día para reflexionar sobre el progreso conseguido, llamar a la acción y celebrar actos de valentía y determinación por mujeres ordinarias que han tomado papeles extraordinarios en la historia de los derechos de la mujer.¨

En España, hemos salido a la calle millones y millones de mujeres los últimos 8 de marzo para exigir una igualdad real ya. Hemos realizado huelgas para dar luz a la importancia del trabajo de las mujeres tanto en los ámbitos públicos como privados. Saliendo juntas a la calle hemos conseguido votar, hemos conseguido trabajo remunerado, hemos conseguido abortar de manera segura.

¿Y por qué seguimos saliendo a la calle? Me han llegado a decir que las feministas ya os
estáis pasando, ya os vale. Me preguntan qué más queremos, si ya tenemos los mismos
derechos. Podemos votar, estudiar, trabajar de cualquier cosa, decidir si casarnos o no,
decidir si ser madres o no. ¿Tenemos todos los mismos derechos? Hoy en día, en este país europeo, puede que en papel y en legislación parezca que tenemos los mismos derechos. Pero, ¿en realidad, eso nos proporciona igualdad? ¿Podemos realmente disfrutar todas de las mismas oportunidades y libertades?

Vamos a ser sinceros. Solo porque legalmente se permite que una mujer ocupa un
puesto de alta responsabilidad no significa que lo que tendría que hacer para conseguirlo es lo mismo de lo que tendría que hacer un hombre.

Todos los días hay mujeres asesinadas por el hecho de ser mujeres. Son violadas por
el hecho de ser mujeres. Hay hombres que son asesinados por sus parejas, y hombres
que son violados, también es cierto. Sin embargo, existe una estructura social que
facilita e incluso favorece el dominio del hombre sobre la mujer. Es una construcción
histórica del contexto occidental colonizador que todas y todos tenemos incorporada
desde hace siglos.

Una persona no viola a otra persona para obtener placer erótico, lo hace para ejercitar control y domino sobre otro ser humano más vulnerable. Históricamente y actualmente, nuestra sociedad jerárquica otorga a los hombres la capacidad y posibilidad de ejercitar tal control y dominio.

¿Por qué seguimos saliendo a la calle? Porque seguimos viviendo en sociedades injustas
y desequilibradas. Porque sigue existiendo esa violencia estructural, y necesitamos
reconocerla, nombrarla y denunciarla en voz alta para poder cambiarla.

Tenemos que seguir luchando y tenemos que hacerlo juntas, más allá de las diferencias
ideológicas que podamos tener acerca de ciertas cuestiones. Este pasado noviembre, hemos reunido a diversas personas, colectivas y asociaciones de Granada y el resto de Andalucía para reconocer las injusticias que nos rodean y escribir entre todas la siguiente manifiesto.

Las mujeres y colectivos reunidas en el Encuentro de Mujeres y Derechos Humanos
celebrado en Sevilla los días 29 y 30 de noviembre de 2019 organizado por la ONGD
Alianza por la Solidaridad, hemos estado debatiendo sobre la vulneración, las oportunidades y las luchas por nuestros derechos, hemos elaborado análisis compartidos y propuestas en torno a Derechos sexuales y reproductivos, Derecho a la Ciudad, Derechos económicos, Derecho a la Participación, y para esto, nos hemos apoyado en tres preguntas: qué nos duele, qué hacemos para afrontarlo, y que queremos hacer.

Por una vida Libre de Violencia, para nosotras, y para que nos escuchen, declaramos lo
siguientes:

  • Derechos Sexuales y Reproductivos: Reivindicamos la educación afectivo sexual en todos los ciclos y ámbitos de la vida. Porque nos duele la soledad y el no conocernos entre hermanas, reivindicamos espacios de encuentro entre generaciones, etnias, culturas diversas para reconocer y compartir los saberes y los dolores. Conocer nuestra genealogía nos da fuerza para nuestras luchas. Por ello, demandamos espacios de encuentros diversos incorporando los territorios de los márgenes.
  • Derecho a la Participación: Porque nos duele la falta de unión y estar distanciadas de nuestras hermanas, vivir con miedo y las enfermedades que nos provoca el machismo y el patriarcado. Porque nos duele la invisibilización de las identidades diversas, sentirnos fuera de los espacios, ridiculizadas, cuestionadas, deslegitimadas y criminalizadas.
    Porque nos duele el maltrato social, racista, machista, clasista de la sociedad
    heteropatriarcal que afecta a la concepción de nuestra identidad individual y colectiva
    y que no nos permite reaccionar, actuar y participar.
    Proponemos cuidarnos, valorarnos. Aceptarnos y darnos amor creando lazos y cultivando
    los cariños. Proponemos aprender a acompañarnos cuando participamos como hermanas en las luchas colectivas y diversas. Proponemos alzar la voz, escuchar y escucharnos porque necesitamos conocernos.
  • Derecho a la Ciudad: Ser, pensar y actuar construye comunidad y ciudad por eso nos comprometemos a seguir trabajando desde nosotras mismas, desde nuestras viviendas y desde nuestros barrios.

En este sentido, advertimos:

  • La necesidad de fortalecer el tejido asociativo porque conocernos entre nosotras incide de manera positiva para la seguridad.
  • Nuestro compromiso para invertir nuestro dinero en los comercios locales y los servicios de proximidad.
  • Que es necesario ocupar los espacios públicos desde la apropiación porque tenemos el
    derecho de hacerlo. Y exigimos que estos sean realmente públicos porque deben ser y pertenecernos a todas. Que es imperante que los espacios públicos estén libres del consumo y exigimos la posibilidad de autogestionarlos a través de otros modelos que permitan vidas más sostenibles.
  • Que queremos que los espacios de cuidados sean espacios de resistencia y una forma de contrapoder.
  • Que queremos construir tácticas para no revictimizar y no excluir a las víctimas de su entorno. Visibilizando y nombrando las violencias, perdiendo el miedo. Esto pasa por recuperar nuestra autonomía en todos los ámbitos económicos y de vivienda.
  • La emergente necesidad de un transporte público adaptado a la ciudadanía diversa.

• Derechos Económicos: Las mujeres reunidas aquí reconocemos nuestras pluralidades, y la diversidad, visibilizamos que existe una feminización de la pobreza, así como comprendemos que los problema de los derechos económicos están intersectados por los problemas, de derecho a la participación, derecho a la ciudad, derecho a una vida sexual y
reproductiva, demandamos que este sistema se sostiene sobre las vidas de las mujeres
principalmente como generadoras de la economía de los cuidados que no tiene el valor y
reconocimiento que corresponde dentro de la estructura de la socioeconómica y es desde donde se sostiene la vida, existe una invisibilización por parte de las lógicas del patriarcado, mercado, las políticas neoliberales y el capitalismo, racismo, la exclusión
laboral por cuestiones de diversidad por ello manifestamos los siguientes puntos que
parten de la reflexión que nace de nuestros cuerpos y el sentir, decimos que :

  • Frente a la feminización de la pobreza y precariedad, proponemos redefinir el poder y
    nuestros derechos, promocionar iniciativas legislativas y políticas públicas
    colectivamente.
  • Para superar la situación de la dependencia económica proponemos promover acciones
    vinculantes al empoderamiento de las mujeres, el desarrollo de estrategias como
    cooperativas de mujeres, alternativas económicas basadas en la redistribución,
    economía solidaria, fomentar estrategias talleres.
  • La ruptura del actual modelo de crecimiento económico social, a través de la toma de
    acción política, la legitimación como sujetos de derecho.
  • Demandamos la falta de conciliación laboral y el trabajo de los cuidados “cuidar la
    vida”, para ello proponemos la redistribución de las tareas del cuidado dentro del
    entorno, personal, familiar, laboral, demandamos las necesidades y reconocimiento,
    valorización del trabajo de los cuidados y fomentar círculos de cuidado en el entorno a
    nivel barrio, colectivos, incidiendo sobre lo local. 
  • Frente a estereotipos étnicos, el problema del racismo, discriminación sexual y las
    diversidades funcionales que obstaculizan el ejercicio de derechos económicos, es
    necesario establecer alianzas y trabajar juntas desde la interseccionalidad. Proponemos
    la eliminación de las barreras económicas a través de la denuncia de situaciones de
    precariedad, violencia y racismo.

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