SÍNDROME POSTVACUNACIÓN 2/3

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Hace tres años, la hija adolescente de un amigo perdía la vista en un ojo de repente, sin causa aparente.

Cuando la niña fue llevada a urgencias se inició un protocolo neurológico para descartar, o más bien confirmar, una posible enfermedad autoinmune, concretamente en su caso buscaban una esclerosis múltiple. Fueron unas semanas terroríficas para todos los que vivimos aquella situación de cerca. Pruebas y más pruebas neurológicas, una punción medular y cortisona en cantidades espectaculares eran el escenario de aquellos días. Recuerdo, desde el primer día, decirle a mi amigo: ¿qué vacunas lleva tu hija? ¿La habéis vacunado de algo últimamente? Por suerte, la madre de la pequeña, de amplias miras, enseguida se puso en marcha. La niña había sido vacunada unas semanas antes del papiloma, una de las vacunas que más problemas está dando a nivel de efectos indeseados, (siempre dicho en pequeño comité y más por los afectados que reconocido por la propia clase médica). Viendo que la medicación no daba resultados y que la niña comenzaba a perder la vista del otro ojo, los padres consultaron a un médico naturópata. Él confirmó mis sospechas. La vacuna del papiloma llevaba cantidades suficientes de mercurio como para provocar por si sola daños neurológicos y la reversibilidad de los mismos solo dependía del tiempo que este metal estuviera moviéndose por el cerebro a sus anchas. Es decir, había que ser rápidos.

Treinta pastillas naturales, entre fitoterapia, nutrición ortomolecular y homeopatía llegó a tomar la niña para eliminar los restos de metales pesados que su hígado y su riñón no habían podido eliminar de forma natural.

Por resumir el caso, citaré las conclusiones médicas:

– para sorpresa de los neurólogos que la atendieron, la niña no tenía esclerosis, las pruebas dieron negativas.

– para sorpresa de los neurólogos, de nuevo, la niña comenzó a recuperar la vista en lo que definieron, desconociendo que la niña llevaba otro tipo de tratamiento alternativo, como una remisión espontanea.

Un año más tarde, y ya con el 100% de la vista recuperada por la hija de mi amigo pudimos encontrar, en una de las últimas páginas de un periódico de tirada nacional y con el tamaño de una pequeña esquela, una reseña en la que Sanidad informaba de que la vacuna del papiloma humano , de ese año, llevaría menos cantidad de mercurio. Sin un porqué, sin más explicaciones, sin trascender…

Una reseña que solo fue vista por todo aquel que se había visto afectado por la vacuna.

Afortunadamente, el caso de esta niña tuvo un final feliz.

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