¡Silencio!

0
144

Ayer me detuve un buen rato en el punto donde se cruzan dos autovías urbanas. Me sentía como atrapado en una isla de la que no podía salir, rodeada de cursos fluviales difíciles de cruzar a nado, llenos de bestias que no dudarían en arrollarme al empezar tal hazaña. Eran las 12, momento de la mañana en que no debería haber mucha gente por la calle.

Había peatones, había ciclistas, había automóviles, había perros, había pájaros… Todo esto lo sé porque lo podía ver. Dudo que un invidente pudiera percibir todo lo que yo percibía ya que la melodía única, regular y dominante era la del motor de los automóviles. Cerré los ojos un momento para ver si podía escuchar algo que no fuera el estruendo de marras. Fue imposible.

No nos damos cuenta, priorizamos nuestra comodidad a la del resto de las personas y hacemos que nuestro nido (porque al fin y al cabo, nuestra ciudad es nuestro nido, donde nacemos y crecemos) se vuelva cada vez más insoportable. Me imagino a Javier, levantarse de buena mañana porque el ruido de los motores no le deja conciliar el sueño. Y a Isabel, que intenta escuchar música y tiene que poner un volumen nocivo para sus oídos para poder escuchar algo. ¿Por qué somos tan egoístas?

Después, cuando llegan las vacaciones todos nos vamos (o nos queremos ir) a una playa desierta o en medio de la montaña para estar tranquilos, y agradecemos al señor que en el pueblo de nuestro primo segundo no haya ningún ruido y que se pueda descansar en paz. ¿Por qué no hacemos que nuestro “pueblo” sea así? ¿Por qué no convertimos el lugar donde pasamos el 95% del tiempo en un lugar así de idílico? ¿Sería posible convertir una ciudad en un lugar de silencio absoluto?

Soluciones hay muchas, las propongo por orden de más silenciosas a más ruidosas:

  • Nuestras piernas son el medio de transporte que menos ruido hace. Aunque entiendo que para distancias medias o largas y gente lesionada no sea la mejor solución.
  • Ir en bici. Así, el único ruido que haríamos sería el de la cadena. Aunque entiendo que para distancias largas o para gente lesionada no sea la mejor solución.
  • Coger el transporte público, que hace el mismo ruido que el coche, pero reduce el número de coches en la ciudad y, por tanto, los decibelios totales. Aunque entiendo que para quien viaje diariamente al área metropolitana no sea la mejor solución.
  • Ir en coche pero a menor velocidad. El ruido que produce un coche viene del motor, del aire (lo que escuchamos cuando nos pasa cerca un coche, ese tipo de silbido) y, a veces, de los neumáticos. Reducir la velocidad implica reducir el ruido del aire, el de los neumáticos y, según cómo se conduzca, el del motor.

Por soluciones no será. Lo único que nos hace falta es voluntad. Hagamos de nuestro nido un lugar agradable. ¡Silencio!

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here