SER MADRE

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Cuesta creer que haya sucedido otra vez. Cuesta entender que el dolor pueda llegar a ser tan profundo. ¿Por qué no ha funcionado tampoco esta vez? ¿Qué he hecho mal?

Difícil ponerse en la situación de una mujer que intenta ser madre y no lo consigue. Difícil si tenemos en cuenta, que traer a la vida a otro ser humano es tan propio de nuestra especie como lo es de cualquier otro animal, con respecto de sus crías. Precisamente lo maravilloso de este proceso, como del de la respiración, es que no hay nada que nuestro cerebro, mucho más desarrollado que el de nuestros ancestros, pueda añadir al mismo. Procrear es nuestro proceso más primario y esencial y, como cualquier otro aspecto de la naturaleza, es un proceso sabio per se. No se necesita más.

Y sin embargo no siempre funciona. Es más, cada vez se vuelve más difícil para muchas más mujeres. ¿Por qué?

Porque eres mayor dirían algunos médicos, por supuesto si ya has pasado de los 38 años, cuando te sucede más joven es muy habitual el socorrido problema genético puntual que hace que algunos fetos no lleguen a desarrollarse. Si además te pasa más de una vez tienes otra razón más: ¡eres propensa! Lo cual significa que, de golpe, tus probabilidades de tener un nuevo hijo han disminuido ostensiblemente.

Si aún así, después de uno o varios abortos, te quedan ganas de seguir probando a tener familia, posiblemente tengas que pasar por unos protocolos que, con toda la buena fe del mundo estoy segura, intentan que no se vuelva a producir el fatídico desenlace, es decir, tomarás hormonas por si te faltan, anticoagulantes por si tienes problemas de riego… Y el aborto se producirá igualmente.

Dependiendo del doctor o doctora que te atienda, si tienes “suerte” te recomendarán plantearte una selección de tus óvulos o bien te dirán tranquilamente que elijas los de una chica de 25 años, por ahorrarte tiempo y dinero más que nada.

Y como quieras ahondar por otras latitudes (que a mí reconozco que me encantan las otras latitudes) buscando una razón puede ser que te encuentres con que, después de pasarlas canutas intentando aumentar o tener familia te suelten que, inconscientemente tú no deseas tener un hijo por miedo al futuro.

Pues bien, mi percepción después de cuatro abortos y una hija en el mundo es la siguiente:

No creo que sea la madre más vieja del mundo, no creo que, precisamente a mí, de todas las futuras madres que pasan de los 40 me falten hormonas, me riegue mal la sangre, mi genética y la de mi marido se hayan peleado después de una hija en común, todos los óvulos que me queden estén defectuosos, viejos, arrugados, mustios de tanto trajín…… Y desde luego estoy segura de que no soy la única persona a la que le preocupa el futuro, tampoco esa medalla me quedo.

Tal vez sería más humano, visto el tema del aborto desde la perspectiva de una madre, el encontrar especialistas de la rama que sea que te digan: Siento mucho lo que te está pasando y no tengo ni puta idea de porqué, ni de si te saldrá bien si lo vuelves a intentar, ni de si te funcionará todo lo que te he recetado o recomendado, pero si tu deseo es seguir intentándolo, aquí me tienes para ayudarte en lo que sepa y pueda. Sin colgarte medallas, sin juicios, solo acompañándote.

Y lo demás, se lo dejo al destino.

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