Sano por derecho

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Gozar de buena salud es indispensable para cualquier persona, pero muy especialmente para los niños y niñas, ya que además de que son seres vulnerables, están en pleno crecimiento y todo en esta etapa marcará su vida adulta. Un niño sano podrá realizar todas las actividades necesarias para crecer integralmente y feliz, como estudiar, correr, compartir con la familia, practicar deportes…

Por tal razón la Convención sobre los Derechos de Niño (CDN) en su Artículo 24 establece la salud y el acceso a los servicios médicos como un derecho para cada niño. Este artículo dice que a todos los niños y niñas, sin importar de qué país sean, ni su color, raza, sexo o condición se les debe garantizar cuidado, protección, alimento, agua potable, abrigo, vacunas, medicinas e higiene, de manera que se desarrollen sanos, teniendo ellos la prioridad de ser atendidos en los centros de salud cuando fuere necesario. Comprometiendo a los gobiernos de cada país a esforzarse y tomar las medidas apropiadas para que a ningún niño se le quite este derecho.

Para cumplir con este Derecho del Niño los gobiernos deben prestar servicios de salud públicos en los que se le brinde una atención apropiada a las mujeres embarazadas, llevando el control de su embarazo para garantizar el nacimiento del bebé; así como los cuidados de la madre y del niño después del parto, y la enseñanza sobre la importancia de la lactancia materna. También se debe suministrar la asistencia médica primaria a todos los niños y niñas que estén enfermos, y los cuidados sanitarios para alcancen su completa sanación.

Este derecho a la salud abarca la provisión de alimentos enriquecidos con vitaminas y minerales, de manera que se evite la malnutrición, las enfermedades e incluso la mortalidad infantil. Todos los sectores de la sociedad, en especial los padres deben recibir la información necesaria sobre las medidas de higiene para que jamás den de comer alimentos contaminados, o agua insalubre a los niños.

Por último, pero no menos importante, los gobiernos deben educar a la población en general acerca de la importancia de decidir cuándo y cuántos hijos tener. Brindando el fácil acceso a la adquisición de los métodos anticonceptivos más modernos.

Todos los niños deben estar al tanto de que merecen crecer con salud plena que se traduzca en días llenos de sonrisas, y que son los adultos los responsables de ello, estando obligados a velar para que este derecho sea cumplido.

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