La cerveza artesanal es un universo en expansión. Con toda la complejidad y diversidad que uno se pueda imaginar. Cambiar mínimamente la temperatura en algún punto del proceso puede generar un cambio sustancial en el producto final. Es un universo de experimentación y riesgos: tanto en los procedimientos, como en el mundo exterior a la cerveza. 

¿Cómo empezar? ¿Cuánta gente deberíamos de ser para que no sea una tortura hacer el trabajo, pero que los beneficios tampoco sean una miseria? Una vez tenemos la cerveza, ¿Cómo se vende? ¿Merece la pena gastar más dinero en el stand de X festival, que el que podamos recuperar vendiendo las dos cajas que hemos podido traer? ¿Cómo encontramos gente para distribuir? ¿Cómo distribuimos? y lo más importante: ¿Cómo hacemos la cerveza?

 

Los días Viernes 5 y Sábado 6 de Abril, tuvieron lugar el «Granada Beer Festival 2019«, por cuarto año consecutivo en la Feria de Muestras de Armilla. Un evento que ha reunido a quienes compartimos pasión por la birra, con la birra en si; para deleite de nuestros sentidos. Aquí el enlace a su página web.

Mas de 50 cerveceras y mas de 185 variedades de cerveza, han llenado dos pasillos convergentes en el stand de la casa Sacromonte, que tenía el sitio privilegiado en frente del escenario, donde se realizaban los diferentes eventos (como música en directo) y una suerte de «sorteos» (tongo). Como es lógico, entre tanta cerveza había también varios stands categorizados como gastronomía, cubriendo varias ramas de esta.

Pero volvamos a lo importante, que es la artesanía de la bebida. Para quien desconozca sobre el tema, la cerveza tiene varias categorías que dependen del proceso de fermentación, la materia prima que se emplee y del resultado que salga. Las lager, pilsner o las Porter/Stout (las negras) son las más conocidas. Al contrario que la lager, la cual es de baja fermentación, las Pale Ale son de alta fermentación, con mucho lúpulo, que les da un fuerte sabor. Dentro de esta familia, destacan las Indian Pale Ale a.k.a. IPA, una subcategoría habitual (y bastante desarrollada) en el Festival.

Al igual que con las variedades, se puede encontrar una gran diferencia entre cerveceras: Brewdog (Escocia), D’A Chouffe (Bélgica), O’Hara’s (Irlanda) , Lagunitas (California) o Vedett (Belgica) son ya casas cerveceras conocidas internacionalmente, que no tienen que luchar por hacerse un nombre a estas alturas, y menos en Granada. De nuestra comarca, han traído sus creaciones: la anteriormente mencionada SacromonteGRX BrewingMenos LobosMulhacén La Runa Hidromiel. 

 

 

Quien haya pasado por un Mercadona en Granada, reconocerá la Sacromonte y la Mulhacén. Esta última ha ganado el Cresol de Oro las dos últimas ediciones del festival, lo cual allana bastante el camino. Sin embargo es poco probable que conozcas La Runa Hidromiel, por ejemplo. Asentados en Lanjarón y usando productos locales de Las Alpujarras, para mantenerse fiel a su producto; no tengo constancia de que tengan grandes líneas de distribución. Y al acudir a un festival de cervezas artesanales, la hidromiel no es el centro de atención.

Para estos pequeños grupos, menos conocidos y más caseros, venir a la exposición es un riesgo que correr. En Andalucía, no hay mucha cultura de cervezas artesanales. Creo que somos de Alhambra o Cruzcampo, depende de la parte de Andalucía que seas. En Graná, es fácil imaginarse por donde va la cosa.

La competición contra la barata lager a dos euros con tapa, es una barrera para que surja una cultura en torno a la cerveza artesanal, que siendo más cara de producir, tratar y distribuir, poco puede hacer contra el tapeo local.

De todas formas, acudir con tu creación suele ser un riesgo que a la larga suele dar beneficio. Un reducido grupo de personas como Destraperlo (Jerez de la Frontera), quizás tenga que recorrer el ancho sur para ver si hay suerte y se vende todo lo que se traigan con ellos. Pero teniendo un producto acabado (Andalusí Pale Ale Garrapatera), particular, sabroso y (en colaboración con Manu Benitez) llamado Matajare, consiguen despertar el interés de la gente y dar a conocer su producto; lo que, independientemente de lo que se venda in situ, puede conducir a nuevas distribuciones.

Otras cerveceras como Boris Brew (Madrid), también han decidido adoptar una estética, y hacer de ella su distintivo. En este caso, vikingos, con cervezas como la Vikingathor, con 8,2 % de alcohol y 80 de IBU; o la Cappra, con 10% de volumen y un IBU de 85 (el IBU es «algo así como el amargor», simplificando). Tenían su propio vaso metálico ornamentado.

CannaBeer (Castellón), en cambio, han optado por trabajar su concepto en el campo de la elaboración, añadiendo legales semillas de cáñamo a su fórmula para dar un sabor y una esencia especial a sus Ales. 

Hay muchas cervezas que no he podido probar, debido a un intenso dolor de mi cartera, que me suplicaba agónica una tregua, tras dos jornadas de festival; aguantando bastante menos que el hígado y los riñones. Pero puedo recomendar algunas cervezas que personalmente me han gustado, antes de la conclusión.

  • La clásica IPA, de Lagunitas; de 6,2% de volumen de alcohol y un IBU de 51.
  • Monkey Python, de 3 Monos (Málaga); con un 6,7% de vol. de alcohol y un IBU de 30.
  • La Rubia y la Tostada de 8 Huellas (Sevilla).
  • Cappra, de Boris Brew (Madrid); una fuerte para quien le guste las lagers.
  • La Dorada de Cannabeer (Castellón); bastante particular: 6% de volumen y un IBU de 38.
  • Todas las de D’A Chouffe.
  • La Matajare y la Colorá de Destraperlo (Jerez) y la recomiendo bastante.
  • Apache, de GRX Brewing; con 4,7% y un IBU de 32
  • Blonde, Irish Red y Black de Mulhacén.
  • Las O’Hara’s; los irlandeses nunca decepcionan.
  • Brutalité Invasion, de Sanfrutos (Segovia).

Aunque estas cervezas sean mas caras que las industriales, hay una cultura global con estas cervezas. Irlanda, Bélgica, Alemania… En Andalucía, y aún más en Granada, tardarán aun en hacer mella, y crear su propia burbuja, pero el festival ha dado la oportunidad a artesanos tanto de la región como del país, reunirse con la gente interesada en su artesanía. Y cada año somos más.

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Albert Limon
- Jefe de redacción de Revista LOA - Alquimista de la palabra - Futuro graduado en Estudios Ingleses -

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