Reciclaje… pensando en las generaciones futuras

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Todo comienza en la tienda cuando compras un producto empaquetado. Pero una vez en casa, después de consumir el producto, ¿qué pasa con el envasado que ya no es útil? La mayoría se depositará en la papelera o en el contenedor de clasificación (lata de refresco, botella de champú, paquete de bollería…). Los demás deben ser arrojados al contenedor de orgánico (lo que se descompone), con los restos de comidas, pañuelos de papel…

El reciclaje es un método de tratamiento de residuos que ahorra materias primas, minimiza la contaminación relacionada con los volúmenes de residuos y la toxicidad, y por lo tanto conserva los recursos naturales de la Tierra. Una vez que los residuos han sido ordenados, hay diferentes canales de reciclaje para los residuos domésticos. El reciclaje (o reciclado) consiste en sustituir total o parcialmente una materia prima mediante la reintroducción de residuos en el ciclo de producción: Reciclado del vidrio: el vidrio es 100% reciclable e indefinidamente reciclable. Plástico: permitirá fabricar otras botellas de plástico, u otros materiales como la lana sintética, por ejemplo. Reciclaje de papel y cartón: permite la refabricación de papel o cartón. El reciclaje de acero y aluminio: produce alambre de acero, latas… Y el orgánico permite la fabricación de abonos y compost.

 Los residuos domésticos son residuos generados por la actividad doméstica diaria de los hogares, es decir, los residuos alimentarios y los residuos de actividades económicas recogidos en las mismas condiciones que los residuos. Estos residuos son recogidos por la colección tradicional de residuos domésticos residuales, todos los residuos mezclados: vidrio, plástico, cartón…

 La recogida y el tratamiento son organizados por las autoridades locales y subcontratados a empresas privadas para su vertido en vertederos. Existen tres categorías principales de residuos: los residuos inertes que no experimentan cambios físicos, químicos o biológicos significativos. No son biodegradables y no degradan otros materiales con los que entran en contacto, de manera que puedan causar contaminación ambiental o dañar la salud humana. Estos residuos pueden ser almacenados en centros técnicos de vertederos.

Residuos industriales ordinarios que no contienen sustancias tóxicas o peligrosas, como los residuos de obras (ladrillos, cemento, madera…) se reciclan en bases para carreteras, por ejemplo, y la madera para la fabricación de tableros de aglomerado y DM. Y por último, los desechos peligrosos de los que se distinguen dos tipos: Desechos tóxicos en cantidad dispersa, cuando se producen en pequeñas cantidades, y Desechos industriales peligrosos, cuando se producen en mayor cantidad.

 Los desechos peligrosos (muchos industriales) son peligrosos para la salud y el medioambiente y requieren un tratamiento adecuado: tratamiento térmico, tratamiento físico-químico mineral u orgánico y, en última instancia, tratamiento biológico. Los residuos de tratamiento de residuos peligrosos deben estabilizarse antes del entierro. Deben almacenarse bajo cubierta y en un área de retención. Su eliminación requiere posteriormente precauciones especiales.

 El tratamiento de los residuos puede ser mediante recuperación de material, recuperación de energía o almacenamiento. La recuperación de materiales incluye: Reciclado, que es la reintroducción de residuos en un ciclo de producción en forma de sustitución total o parcial de una materia prima virgen; reutilización, que es un nuevo uso del residuo para un uso análogo al de su primer uso; Regeneración que es un proceso físico o químico que devuelve a un residuo las características que permiten utilizarlo en sustitución de una materia prima virgen y finalmente la Reutilización que es el uso de un material recuperado para un uso diferente de su primer uso o introducción de este material en otro ciclo de producción que el que se deriva. Recuperación de energía: consiste en recuperar la energía de los residuos mediante su incineración. Y, finalmente, el almacenamiento: si los residuos no se pueden recuperar, se almacena en los centros de vertedero.

El reciclaje es un proceso de tratamiento de residuos que reintroduce materiales en el ciclo de producción de un producto que constituía un producto similar al final de su vida útil o residuos de fabricación. Tales como la fabricación de botellas nuevas con el envase de botellas usadas y productos de plástico. El reciclaje tiene dos consecuencias ecológicas importantes. La primera es la reducción del volumen de residuos y, por tanto, de la contaminación que causan, es necesario saber que algunos materiales tardan décadas o incluso siglos en degradarse. La segunda es la preservación de los recursos naturales, ya que el material reciclado se utiliza en lugar del que se debería haber extraído.

 El reciclaje se basa en tres principios principales conocidos comúnmente como la estrategia de tratamiento de residuos Tres R (Reducir, Reutilizar y Reciclar). La primera implica acciones a nivel de producción para reducir el tonelaje de objetos, tales como embalajes, que pueden terminar en desechos. El segundo grupo incluye acciones para reutilizar un producto usado para darle una segunda vida, para un uso idéntico o diferente. En cuanto al tercero, se refiere a todas las operaciones de recogida y tratamiento de residuos que permitan reintroducir en un ciclo de fabricación los materiales que constituyen el residuo.

 Hay tres familias principales de técnicas de reciclaje: química, mecánica y orgánica. El llamado reciclaje “químico” utiliza una reacción química para tratar los residuos, por ejemplo para separar ciertos componentes. El llamado reciclaje “mecánico” es la transformación de residuos por medio de una máquina, por ejemplo para triturar. Y el reciclaje “orgánico” consiste, después del compostaje o fermentación, en producir fertilizantes o combustibles como el biogás.

 El reciclaje sigue una cadena que consta de tres etapas: recolección de residuos, procesamiento y final de comercialización y consumo. Las operaciones de reciclado de residuos comienzan con la recogida de residuos (paso 01). En los países desarrollados, los residuos domésticos suelen ser incinerados o enterrados en vertederos de residuos no peligrosos. Los residuos recogidos para su reciclado no se destinan al vertido o incineración, sino a la transformación. La recolección se organiza en consecuencia. La recolección selectiva, también conocida como “separativa”, es la forma más extendida para que los residuos sean reciclados. El principio de la recolección selectiva es el siguiente: la persona que descarta el desecho lo ordena. Como resultado de la recogida, los residuos, ordenados o no, se envían a un centro de clasificación donde las diferentes operaciones mecanizadas permiten clasificarlas para optimizar las operaciones de transformación. La clasificación manual de los operadores frente a una máquina, a menudo completa estas operaciones automáticas. Una vez ordenados, los residuos son recogidos por las plantas de transformación (paso 02). Están integradas en la cadena de transformación que les es específica. Entran en la cadena en forma de residuos y lo dejan como un material listo para usar. Una vez procesados, las materias primas recicladas se utilizan para fabricar nuevos productos que a su vez se ofrecerán a los consumidores (paso 03). Al final de la vida, estos productos probablemente serán desechados, y algunos de ellos serán recuperados y reciclados de nuevo.

 Pero para ello, es necesario comenzar con la selección de los residuos domésticos y clasificarlos en origen, es decir, a nivel de los hogares, seguidos de la recogida selectiva por parte de las autoridades locales encargadas de la recogida. En algunos países realidad es que la basura de todas las naturalezas se pone en la misma bolsa y se lanza en la misma papelera, o junto a ella cuando está llena. Los residuos son enterrados bajo tierra, contaminando la misma e incluso acuíferos subterráneos.

 La pregunta es: ¿estamos listos para reciclar nuestra basura y hacer un acto cívico hacia la naturaleza y por ende, a nosotros mismos y al futuro de este planeta?, ¿Qué podemos hacer desde casa? Empezaríamos por comprar productos sin envase siempre que sea posible, frutas y verduras, pan, carne, café (mejor un tarro de cristal o plástico que las cápsulas que nadie recicla), etc Y separar para reciclar los envases inevitables. Caminar y evitar coger el coche siempre que sea posible, reducir los consumos energéticos cuando sea posible (agua, electricidad, gas, etc). Todo en su conjunto sirve para mejorar las condiciones de nuestra Tierra.

Y aunque a muchos nos puedan parecer evidentes estas sugerencias, desgraciadamente hay aún mucho por hacer y por concienciarse.

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