Pero, ¿y si la magia reside en ese momento en que las dos personas se miran y esa es la magia? Y la forma de conseguirlo es muy fácil, es más os va a sorprender la forma de conseguirlo. Poneros delante de un espejo y miraros como si fuerais magia, ¿es fácil, verdad? Parece que siempre hace falta otra persona para hacernos ver que somos magia, pero nosotros mismos nos tenemos que ver y mirar así para poder hacer ver a la otra persona lo que somos y lo que al final podemos llegar a ser, nos tenemos que querer más a nosotros mismos. Con nuestras virtudes, pero sobre todo con nuestros defectos, que si bien a nosotros mismos no nos gustan, esas pequeñas rarezas son las que nos hacen únicos, nos hacen magia. 

Todo no se consigue solo, es obvio, pero deberíamos poder conseguirlo, porque cuanto menos dependamos de una persona, mejor. También, para poder llegar a construirnos completamente como personas, necesitaríamos de un diez por ciento de otra, y digo un tanto por ciento del diez porque deberíamos ser capaces de conseguir solos un noventa. Porque no hay mayor satisfacción que aquella en la que conseguimos hacernos a nosotros mismos. 

 

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here