POR UN PEDO

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Es difícil que, a estas alturas, haya algún consumidor que no sepa que la carne, sobre todo la roja, es perjudicial para nuestra salud.

Aun así, los números no engañan. El stock vivo de producción anual cárnica, excede los 21 billones de animales al año, lo que es más de tres veces y media la población mundial.

¿Qué significa esto?

Pues sencillo, significa que somos una población sobrealimentada y cuya ingesta proteica excede en mucho lo necesario y lo recomendable. Por supuesto, esta sobrealimentación aún se torna más evidente, si tenemos en cuenta que en el mundo, según la FAO, hay 840 millones de personas desnutridas, casi el 14% de la población humana.

¿Qué estamos haciendo? Me pregunto.

Y no, no dejo a ninguno de nosotros, nacidos en el primer mundo, fuera de esta frase.

Queramos ver o no la realidad, somos corresponsables de la misma.

En el mundo no falta tierra, sino que está mal distribuida.

En el mundo no falta comida, sino que está mal distribuida.

El 68% del total de las tierras agrícolas del planeta, se ocupa para el ganado, para su cría y alimentación.

En 1900 solo el 10% del total de grano mundial estaba destinado a la alimentación animal, hoy es más del 60% el que se destina a la alimentación del ganado.

Es decir, reduciendo nuestra ingesta de carne, habría un excedente de cereal para el ser humano, solo con ese pequeño gesto.

Más consecuencias de ese cambio en nuestros hábitos alimentarios (para el que no considere suficiente razón acabar con las hambrunas), se reducirían las muertes por:

-enfermedades coronarias

-diabetes

-accidentes cerebrovasculares

-algunos tipos de cáncer.

Véase que ni tan siquiera he planteado un cambio al vegetarianismo, solo un acercamiento responsable.

Y por último, la última consecuencia positiva y, tal vez la menos conocida, la del pedo.

El segundo gas que más contribuye al calentamiento global del planeta es el metano, que actualmente contribuye en un 15%, pero se espera que a finales del siglo XXI el efecto invernadero de este gas, supere al del dióxido de carbono, que es actualmente el primero.

¿Qué o quiénes son los responsables de la emisión de este gas?

En más de la cuarta parte, los pedos de la ganadería vacuna y ovina repartida por todo el planeta. Concretamente son 115 millones de toneladas de gas metano al año. ¡Qué ya son pedos!

El planeta nos lo pide, la raza humana nos lo pide, nuestra propia salud nos lo pide.

El tiempo de mirar para otro lado se acaba y no es tanto el esfuerzo.

¡Hagámoslo!

 

 

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