Pedaleando por tu salud

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Las ciudades mediterráneas no están acostumbradas al ruido de la bici. Prefieren el tranquilo y sosegado paso del coche. Autovías urbanas, sin calles peatonales, sin carriles bici… Así se muestran la mayoría de ciudades españolas de cara al turista, de cara al ciudadano. Esa es la herencia que nos han dejado. Pero hoy está empezando un punto de inflexión.

Cada vez hay más ciudades que quieren parecerse a nuestras vecinas del norte de Europa, que quieren hacer de la ciudad un espacio más agradable para el ciudadano, un lugar en el que pasear no sea un peligro constante para tu hijo pequeño, un lugar en el que el ruido motor no sea la banda sonora generalizada para todos los vecinos. Muchos colectivos y grupos políticos se están planteando cómo llevar a cabo este proceso, pero hay un muro que les impide seguir adelante: el partidismo. Me explico.

En la Ciudad de Valencia, en los últimos dos años, el gobierno municipal ha propuesto y llevado a cabo varias acciones destinadas a aumentar el uso de la bici en la ciudad. Desde la construcción de carriles bici por doquier, hasta la celebración de una fiesta de la bicicleta. En los periódicos locales solo se habla de bicis, parece ser que es lo único en lo que se centre el recién entrado gobierno. Este, de tendencia izquierdista, ha dejado claro que quiere una ciudad más amable para sus habitantes, quiere que la bici se generalice como transporte principal. A partir de esto, los partidos de la oposición han centrado su discurso en ir contra la bici: todo en la bici es malo, viva la ciudad de los coches. ¿Por qué? Si, hace unos años fueron ellos los que instauraron medidas para favorecer el uso de este medio de transporte. Yo os lo diré, por pura lógica partidista.

Ahora, en esta cálida ciudad, existen dos tipos de personas: los que van a favor y los que van en contra de este medio de transporte. Todos saben que ir en bici tiene infinitas más ventajas que usar el vehículo motorizado, pero, como lo ha propuesto un partido de izquierdas, ya no les gusta.

Me da tristeza que los partidos de la oposición hayan centrado tanto su discurso en la bici. Seguro que el actual gobierno ha hecho otras cosas mucho peores. Lo que me gustaría es que los detractores para el uso de la bici supieran que cuando alguien deja el coche en casa y coge la bici está haciendo un gran favor a toda la ciudad: está reduciendo el nivel de ruido ambiental provocado por los vehículos motorizados para que Manuela, en su despacho de la Gran Vía pueda concentrarse mejor; está reduciendo emisiones para que Miguel, que acaba de nacer, no respire ese aire moreno y sucio; está reduciendo la cantidad de material necesario para el transporte de una persona (cuenta todas las piezas de un coche y todas las de una bici) para que Juan tenga más espacio para andar y pasear a su perro en su ciudad; está evitando la gran cantidad de accidentes mortales que provocan los coches en una ciudad al año (una bici es difícil que provoque un accidente mortal) para que Nieves esté tranquila cuando su hijo Carlos sale a dar una vuelta con sus amigos; y muchos etcéteras. Por tanto, señor de la oposición, tengo un mensaje para ti aunque quizá te dolerá escucharlo: pedaleamos por la salud de toda esta gente que cohabita contigo en la ciudad. Y también por la suya. De nada.

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