Otras concepciones de salud

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Ciertas visiones orientales de la salud contemplan el bienestar como una tarea conjunta de muchos elementos. El Dalai Lama dijo una vez que ¨el Hombre pierde la salud para ganar dinero y pierde el dinero para recuperarla¨. Dentro de la visión oriental budista de la medicina, la salud es inseparable de todo nuestro ser.

El hecho de concebir la salud como un resultado de la forma de vida, nos hace consciente de las semillas que sembramos, y de esta manera empezamos a experimentar el propio cambio corporal como el resultado de la manera en que nos relacionamos con el mundo.

Así nace la responsabilidad con relación a lo que pensamos, decimos y hacemos, es esa la visión integradora de la vida, donde todo empieza a tener sentido desde el entendimiento de que somos lo que sembramos.

Es frecuente que en las culturas del lejano oriente la mente sea concebida como inseparable del cuerpo, por tanto, se considera la interconexión de estos dos como la expresión de la vida. Lo que pensamos condiciona nuestra manera de ver los fenómenos y la forma en que nos vemos a nosotros mismo dentro de ellos.

En el aspecto iconográfico de algunas figuras rituales de oriente, los colores y formas tienen una especial importancia, representan la manera en que nos hacemos con el mundo y con los demás. Un ejemplo de ello es la forma de Bhaisajyaguru, quien representa parte de la medicina de Tíbet.

Esta figura muestra colores y formas que dentro de la cultura y ciencia tibetana han estado históricamente asociadas con la salud. El color azul que ostenta el poder sanador de la piedra de lapislázuli, la planta de arura con grandes propiedades curativas. Lo que observamos con todo esto es la visión integradora del humano con la naturaleza y las ciencias.

Al fin y al cabo, bien sea de una cultura u otra, cada una de ellas maneja una ciencia. El resultado de lo que podamos obtener con nuestra manera de relacionarnos con lo que hay, es muestra del entramado del cual participamos. Hacernos conscientes de la interdependencia de lo que hacemos con relación a los resultados que obtenemos de ello, nos hace más responsables y congruentes como seres humanos.

El contar con una buena salud pasa por tener una buena relación con aquello que nos rodea, comprender la vida que nos circunda y de la cual participamos. El reconocimiento de la causalidad está en la médula ósea de las filosofías y propuestas del lejano oriente. Al final no somos tan distintos, todos intentamos hacer lo mejor con lo que tenemos, aunque bien es cierto, que podemos aprender de otras formas de vivir las cosas.

 

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