Ondas de felicidad y bondad

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Una tarde durante las vacaciones de verano, mis padres me llevaron a un parque de la ciudad que tiene amplios jardines, árboles altos y emboscados, caminos de piedra y otros de hierba muy bajita, en los que se puede andar y correr en bicicleta. Me encantaba ir allí especialmente por el estupendo lago de aguas claras y mansas, en el que una cantidad enorme de peces se aglomeraban a la orilla y en ocasiones hasta los podía tocar; si les arrojaba migas de pan o alimento para peces llegaban cerca de mi mano.

Ese día me senté frente al lago para arrojar piedras pequeñas que había recogido en una de mis pasadas por otras zonas del parque. Mientras arrojaba con fuerza una tras otra lo más lejos que podía, observé las ondas que se formaban en la superficie del agua cuando la piedra chocaba y se perdía hacia el fondo del lago.

Las ondas eran los efectos producidos por una piedra sobre el agua. Fuese grande o pequeña, siempre generaba ondas.

Comparé a esas piedras con las buenas acciones que hacemos como cuando le sonreí a una señora de rostro serio y triste que estaba en la fila del supermercado, y ella me sonrió también llenándose de alegría. Y las ondas son la felicidad que se produce en esas otras personas; seguro esa señora paso un día más agradable en su trabajo. Así que las ondas de bondad y felicidad se expanden gracias a nuestras buenas acciones.

Son grandiosas las cosas que podemos lograr haciendo buenas acciones aunque a veces nos parezcan pequeñas o simples. Cuando ayudamos al vecino con la limpieza de su jardín, cuando damos los “buenos días”, cuando pedimos disculpas, cuando tenemos que regalar algo que tenemos porque alguna persona lo necesita más. En la casa por ejemplo podemos compartir los juguetes con nuestros primos o hermanos, abrazar y besar a nuestros familiares, y decirles cosas agradables.

Siendo generosos y bondadosos con las demás personas también nos llenamos de felicidad nosotros mismos, logramos liberarnos del egoísmo, dejando de pensar solo en nuestras necesidades. Lancemos piedritas de buenas acciones y hagamos ondas de felicidad.

2 Comentarios

  1. Precioso artículo Jhoanna. Nuestras buenas acciones deberían ser más habituales para convertirlas en una rueda que nos beneficia a todos. La analogía que has hecho de las ondas producidas por una piedra con los buenos gestos que TODOS deberíamos hacer, es encantadora.

    • Muchas gracias Toni por pasar y comentar !!
      Como bien dices las buenas acciones deberían ser parte de nuestros hábitos porque sin duda el mundo las necesita para ser mejor.
      Abrazos!!

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