Olerte es como navegar

por un mar de flores ciegas:

fragmentario el trayecto

hacia el aire, hacia ninguna parte,

hacia tu imposible.

 

Olerte no tiene vuelta atrás;

leve cuchillo de vainilla

que me inunda de estupor

hasta que caigo de rodillas

acaso derrotado, acaso vencedor

de este encuentro lejano

entre los cantos de nuestra piel.

 

Olerte y ser cascada;

olerte y blancos castillos

que alojan nuestras máscaras o recuerdos

y su ascenso feraz, su cópula cruel;

olerte y tener que volver a empezar

juntos la cuenta

de las marcas de mordiscos

que he dejado en ti.

 

Venga el perfume pagano

a las lindes de mi cueva

toma mi voz nacida de las olas,

amante de las tormentas.

 

Imagen: “John Henry Fuseli La pesadilla

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Alberto Espejo
- Redactor - yo k se pavo no soy 100tifiko

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