Tengo miedo al Hombre

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Tengo miedo. Dejad de mentir, todos tenéis miedo y no sois Barcelona, ni Charlie Hebdo, ni Berlín. No somos la mujer que es asesinada por un maltratador, ni el hombre que cruza el Mediterráneo huyendo de la miseria. Basta ya de proclamas y marketing, engañifas publicitarias que llevan a que dentro de una semana nos olvidemos y durmamos con nuestra conciencia tranquila porque hemos puesto un lazo en nuestras redes sociales; frases y mensajes muy bien pensados. Concentraciones, minutos de silencio y aplausos. ¿Qué aplaudís? ¿Vuestra acción en un acto de narcisismo solidario? ¿aplaudís a la muerte? nunca lo he entendido. ¿Por qué la imagen de una niña quemada por napalm fue un símbolo contra la guerra y ahora se prohíbe que se pongan imágenes de esta guerra solapada, de las víctimas? marketing, ¿no tenía ella la misma dignidad que los heridos y fallecidos?

Tengo miedo al cambio climático que el presidente de los Estados Unidos niega, tengo miedo de Kim Yong-un, tengo miedo del radical que se cobija en ideologías caducas de derechas e izquierdas para justificar su violencia, tengo miedo del maltratador, tengo miedo del violento, del que no utiliza la palabra y tengo miedo del que la utiliza manipulándola, del que escondido tras la cámara de fotos mueve el cadáver de un niño en una playa o pone la zancadilla a un hombre que huye con su hijo en brazos.

Tengo miedo de los políticos que manejan a su antojo las desgracias, los presupuestos, a las fuerzas de seguridad, al ejército y tengo miedo de los que se dejan utilizar.

¿Tengo miedo al Hombre? sí, le tengo miedo. Hemos creado sociedades con sistemas jerarquizados y con leyes que coartan una naturaleza violenta. El Hombre mata al Hombre y cuando la ley justifica la acción quemamos personas en hogueras, torturamos, matamos, aplastamos, usamos cámaras de gas, armas químicas, espadas. Usamos el nombre de Alá, el de Cristo, el de la patria; nada nos importa para justificar una naturaleza violenta, inculta y egoísta.

¿Necesitas pruebas? estudia el experimento de Milgram o el de Marina Abramovic, dos pequeños ejemplos de humanos deshumanizados, de como cuando no se teme a la ley, cuando no nos perturba el que dirán, somos capaces de cualquier cosa.

¿Pero el ser Humano es así? ¿La Declaración de los Derechos Humanos no es más que una mera ilusión? ¿papel mojado, que como dijo Theresa May se puede cambiar cuando el político de turno crea que le estorba para sus acciones?

Es tiempo de responsabilidad, de seriedad no camuflada en actos propagandísticos que no cortan el problema de raíz; pensad y alejaros de las campañas de marketing que buscan la tranquilidad emocional para que os calléis. El problema es grave, el problema es profundo, el problema es de base -pero no originado por las bases-.

Hace unos días dijimos en esta revista, que no eran tiempos de críticas, hoy sí lo es. Los gobiernos que condenan los movimientos terroristas son los mismos que venden las armas encabezado por España, Rusia y Estados Unidos. El dinero que alimenta la compra de armas es el de las grandes empresas que les interesa mantener conflictos en los países árabes para crear una desestabilización que abarate el producto y obtener mayores márgenes de beneficios. Los minutos de silencio en las puertas de los organismos oficiales por personas que mueren por violencia familiar son organizados por los mismos partidos que recortan en educación y cultura, eliminando las humanidades y por tanto los conceptos cívicos y sociales. Los medios de comunicación que ponen la foto de la tragedia son los mismos que manipulan y utilizan su poder mediático para inducir pensamientos machistas, violentos, racistas; los mismos que han eliminado contenido para los niños induciéndolos a ser pequeños adultos.  

Es tiempo de hablar claro, de tomar medidas y como siempre y en cada uno de mis artículos te responsabilizo a ti que estás leyendo para que lo hagas. No esperes la mano paternalista del gobierno, de los gobiernos. Exige educación, exige responsabilidad, exige que los políticos dejen de ser los protagonistas de Juego de Tronos importándoles solo la estrategia para mantenerse en el poder. Son cosas que sabes, eres consciente de ello.

Tú, ciudadano de a pie no eres culpable, pero sí responsable. El culpable, los culpables son los que por intereses económicos y políticos -los primeros más que los segundos- quieren crear una sociedad globalizada, sin identidad, alejada de su cultura, de la cultura para imponer aquello que ellos desean, porque así venden más, ganan más dinero y viven mejor, ellos viven mejor, es sencillo, pero es la base de la macro-economía, poco importas tu y tu familia si ellos de forma organizada y escalada mantienen sus posiciones.

No eres el culpable, pero si el responsable al igual que yo, y tenemos miedo y no somos Barcelona, ni Berlín.  

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