MAÑANA PODRÍAS SER TU

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Han vuelto a llamar a otra puerta, han vuelto a hacerlo de malas maneras, han vuelto a tirar esa puerta abajo, no es la puerta de un chalé, no es la puerta de una casa ni de un piso de protección oficial. Es la puerta de la inhumanidad, de la incomprensión, es la puerta de ponerte en la piel del otro y pensar que mañana puedes ser tú.

Un nuevo desahucio ha tenido lugar. Madre soltera en paro y con un niño de 12 años.

Esos bancos que un día rescatamos con nuestro dinero, también el  de esa mujer y su hijo que hoy ese banco les echa de su hogar. No hay justicia. Pienso en la desesperación de esa madre que cada día sale a la calle en busca de un trabajo que no encuentra, y de hacerlo ese trabajo daría para pagar el alquiler, en ningún caso para pagar la comida y los gastos suyos y de su hijo.

Pisos vacíos propiedad de los bancos rescatados, familias en la calle por esta crisis que nos golpea, algunos sobremanera. Nosotros seguimos mirando, sentados desde nuestro sillón, con el aire acondicionado a tope, lamentándonos por esa pobre familia, pero a los cinco minutos Cristiano Ronaldo sale en pantalla y se nos olvida todo.

Las imágenes de dolor en la televisión hacen que nuestras retinas se acostumbren al dolor ajeno, ya no fruncimos el ceño al ver esas imágenes desgarradoras, ya no nos estremecemos al ver como la policía arrastra a personas indefensas económicamente fuera de sus hogares.

Lo han conseguido, vivimos en esa burbuja.

¡Qué bien lo han hecho!, vivimos aletargados, impasibles ante las injusticias. En estos momentos es inevitable recordar el poema del alemán Martin Niemöller:

“Cuando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas,
guardé silencio,
porque yo no era comunista,

Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,
guardé silencio,
porque yo no era socialdemócrata,

Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,
no protesté,
porque yo no era sindicalista,

Cuando vinieron a llevarse a los judíos,
no protesté,
porque yo no era judío,

Cuando vinieron a buscarme,
no había nadie más que pudiera protestar.”

Hay que despertar, plantarnos ante nuestro gobierno, ante nuestros supuestos representantes y decirles que basta ya, que no podemos permitir que echen a más personas de sus casas.

Y vendrá quien me diga que si no pagas es normal que te echen pero y si no puedes hacerlo, y si por más que lo intentes no lo consigues, que debemos hacer olvidarnos de esa familia, dejarles en la calle.

Un poco de cordura por favor y recordad siempre ese poema, mañana podrías ser tu.

Reportero gráfico: Carlos Sánchez

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Jairo Martin
Jairo Martín nacido en Valladolid, España en 1992. Cursó estudios de filología hispánica en la Universidad de Valladolid. Es profesor de español como lengua extranjera y escritor por obligación. "Es la pluma intrépida quien me obliga a emborronar de sueños páginas en blanco". Viajero infatigable en busca de nuevas aventuras, culturas y defensor de los derechos humanos y la justicia.

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