Malos tratos psicológicos

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El Maltrato “Fantasma”

 

¿Qué pasa cuando vemos a alguien con un moratón, una herida, una venda…? Lo más probable es que nos preocupemos, preguntemos si algo va mal, si necesita ayuda. Pero, ¿qué pasa si no existen esas pruebas visibles, si ese maltrato no se ve?
El maltrato psicológico es toda aquella forma de violencia, física o verbal, que atenta contra la estabilidad emocional de una persona, de forma sistemática y continuada. El objetivo de este tipo de maltrato suele ser la intimidación de la víctima, usando el amor o el cariño como medio para conseguir que la persona sienta que no vale nada. Las víctimas suelen responsabilizarse del maltrato que están sufriendo, en su mente piensan que podrían haberlo evitado (“si no le hubiera dicho x”, “no me tendría que comportar así”, “es mi culpa”…)
Este maltrato se da en muchos ámbitos de la vida, aunque uno de los más visibilizados es el maltrato psicológico en la pareja, también se puede dar en otras circunstancias: en el trabajo, en las relaciones de poder, entre familiares o amigos… También es importante señalar que el género, tanto del agresor, como de la víctima, son indiferentes, el maltrato lo sufre y lo provocan de manera indistinta ambos géneros.

 

El agresor utiliza uno o varios métodos para agredir a la víctima, entre los más comunes destacan:
El agresor utiliza uno o varios métodos para agredir a la víctima, entre los más comunes destacan: El control financiero – El agresor puede controlar las cuentas de la víctima, impedirle trabajar, pedirle que justifique tanto sus ingresos como sus gastos, impedirle el acceso a sus cuentas… El control social – Este es probablemente uno de los más destructivos, se aísla a la víctima y se le impide el contacto con su red social de apoyo. El agresor impide que la victima conozca nuevas personas, la ridiculiza delante de otras personas, le prohíbe ver a su familia o amigos, escucha sus llamadas o revisa su factura, lee sus correos, sus cartas, controla sus redes sociales… El maltrato estructural – El agresor hace creer a la victima que es inferior, para ello realiza diversas acciones que dejen patente el desequilibrio de poder, toma decisiones por la victima, cuestiona las que la victima toma, obliga a la victima a realizar actividades que no quiere llevar a cabo (por ejemplo, obligar a la victima a mantener relaciones sexuales), obliga a la victima a asumir demasiada responsabilidad, usa la indiferencia o el castigo cuando la víctima no hace lo que el agresor quiere… El maltrato espiritual – El agresor ridiculiza las creencias o ideales de la víctima, muchas veces elimina las creencias de la víctima y las sustituye por las propias, ridiculiza todo lo que la victima hace o dice, le recuerda a la victima que es superior y su forma de hacer las cosas es la única que vale… – El agresor puede controlar las cuentas de la víctima, impedirle trabajar, pedirle que justifique tanto sus ingresos como sus gastos, impedirle el acceso a sus cuentas…
El control social – Este es probablemente uno de los más destructivos, se aísla a la víctima y se le impide el contacto con su red social de apoyo. El agresor impide que la victima conozca nuevas personas, la ridiculiza delante de otras personas, le prohíbe ver a su familia o amigos, escucha sus llamadas o revisa su factura, lee sus correos, sus cartas, controla sus redes sociales…
El maltrato estructural – El agresor hace creer a la victima que es inferior, para ello realiza diversas acciones que dejen patente el desequilibrio de poder, toma decisiones por la victima, cuestiona las que la victima toma, obliga a la victima a realizar actividades que no quiere llevar a cabo (por ejemplo, obligar a la victima a mantener relaciones sexuales), obliga a la victima a asumir demasiada responsabilidad, usa la indiferencia o el castigo cuando la víctima no hace lo que el agresor quiere…
El maltrato espiritual – El agresor ridiculiza las creencias o ideales de la víctima, muchas veces elimina las creencias de la víctima y las sustituye por las propias, ridiculiza todo lo que la victima hace o dice, le recuerda a la victima que es superior y su forma de hacer las cosas es la única que vale…
 Si este maltrato es invisible, ¿cómo puedo saber si alguien lo sufre o si yo mismo lo estoy sufriendo?
Esta es una pregunta compleja, el maltrato psicológico deja muy pocas pruebas, pero si sabemos que debemos buscar, estas pruebas pueden volverse más evidentes. Una persona que sufre de maltrato suele tener baja autoestima, ansiedad o estrés crónico, también pueden caer en adicciones para intentar evadirse de la realidad.
Todo ello puede dejar suelas sociales y físicas, entre ellas destacan: distanciamiento con la red de apoyo, hipertensión, repercusiones en la productividad laboral o en las calificaciones académicas, alteraciones del sueño, dolor de cabeza, dolor muscular, problemas para conocer nuevas personas, etc.
La otra pregunta que seguramente surge es: Si he localizado un maltrato (en mi persona o en otra), ¿Qué debo hacer? Decir “no”, autoconvencer a la victima que el comportamiento del agresor no es normal, que no es amor, no es respeto, solo es violencia encubierta. Lo primero que debe hacer la víctima es separarse de su maltratador, este es probablemente el paso más difícil de dar, por parte de todo aquel que sufre este tipo de violencia, ya que han normalizado estas conductas. La victima debe rodearse de sus amigos y familia, obtener todo el apoyo que pueda y decidirse a dar el segundo paso, denunciar. Estas conductas están penadas, yanto a nivel social, como a nivel jurídico.
En todo el proceso de readaptación, la victima puede sufrir episodios de dudas, de dolor, se va a arrepentir de dejar a su agresor, etc. Pero es importante que su red social de apoyo le haga saber que es la decisión correcta, que tiene su apoyo y comprensión, que no está sola.
Si sufres o conocer a alguien que esté sufriendo este tipo de maltrato no lo dudes, denuncia.

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