Hay más luz de la que el ojo puede ver

y se guarda callada

detrás de la superficie

de la sombra más pura

 

El ojo tintinea, sediento,

y el mundo no frece nada

salvo su helada ausencia

 

¿Y la promesa?

¿Y el reino?

 

Ciego camino en la arena

tentando quien soy,

yo, amante del viento,

que por no ser ni fui

peregrino ensangrentado

 

La noche ahonda

su velo impasible

como una boca que se cierra

sobre el cielo, y las luciérnagas

callan.

 

Mas las estrellas brillan

con su inagotable mirada

sobre nosotros, y una luz de antaño

o de lejos o de siempre

extiende sus alas

como una sonrisa sin miedo.

 

El ángel, Pintura de Paul Klee.

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