¿LO BOICOTEARÁN…

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… o simplemente lo prohibirán? Sin miramientos. Como esta gente hace las cosas. Alguien ha tocado a “los intocables”. En este Reino de España, de la alternancia bipartidista para que nada cambie, se preocupan seriamente de impedir cualquier alternativa a la dicta-dúo impuesta por el dúo. Terminantemente prohibido producir su propia energía. Eso es “pecado” y los niños malos van al infierno de las continuas subidas de precio, a mayor gloria y mejor beneficio de las eléctricas, que para eso se han concentrado rozando el oligopolio. Si es que no lo superan ya. Se prohibió la Stevia, elemento “sumamente dañino”, hasta el punto de que podría curar el cáncer. ¡Pobres inocentes! Creyeron que la posibilidad de hallar una cura para tan grave enfermedad, pondría a las autoridades a favor de la investigación. ¡Pobres inocentes! Pero, ahora que la enfermedad crece, gracias a fitosanitarios, abonos complejos, medicamentos, minería y fusiones de grandes fabricantes de productos con que envenenar el campo y los alimentos que de él dependen ¿Quién osa disminuir los pingües beneficios de esas empresas criminales? Producir veneno está bien. Producir aceite de Palma, a costa de eliminar las selvas, envenenar el aire y acabar con el sustento de miles de familias, está muy bien. A la industria alimentaria le beneficia el dichoso aceite, extraído en régimen de semiesclavitud y de esclavitud total en el todavía llamado “tercer mundo”, aunque algunos países estén tan desarrollados o más que los del primero. Todo eso está bien. Significa beneficio líquido para grandes empresas alimentarias, extractivas, farmacéuticas, y fabricantes de abonos agrícolas, por lo tanto ¡está bien!

Tan bien como vender máquinas para radioterapia, aunque se destrocen órganos internos. Tan bien como vender medicamentos, casi placebos, que alarguen la enfermedad y mantengan viva la cuenta corriente del laboratorio y no solo del laboratorio. En cambio, curar el cáncer, terminar con esta enfermedad mortal que se extiende y amenaza a todos, eso, no. Eso pone en peligro el aumento de beneficios de tantos como se lucran con el sufrimiento humano. Y los gobiernos dictatoriales con careta democrática, como la dicta-dúo que domina España desde hace cuarenta años, tienen que estar con quienes les mantienen. Con los laboratorios, con los fitosanitarios, con las empresas mineras, con las eléctricas. Con la banca. Con quienes dictan las órdenes, con quienes mandarán si al final se firma el TTIP, para perder las medidas antifraude y sanitarias de algunos gobiernos europeos, frente al poder otorgado a las grandes corporaciones.

Ahora, la Universidad de Granada –encima eso, una Universidad andaluza, como si los andaluces tuvieran permiso para investigar y mejorar- gracias al descubrimiento de Bozepinib (https://es.m.wikipedia.org/wiki/Bozepinib, o simplemente “Bozepinib” en Google) han obtenido resultados positivos en sus pruebas de un nuevo fármaco. Es decir: están en el buen camino para acabar con la enfermedad. El Gobierno, no contesta. Y el Parlamento “se tiene que reunir, para decidir si aprueba (o no) una inversión en apoyo a la investigación”. Increíble. Lamentable. Deleznable. Con lo que estamos viviendo estos días de corrupción generalizada, de financiación ilegal de los partidos mayoritarios y un larguísimo etcétera, el apoyo a un trabajo que ya está dando buenos resultados, requiere una discusión parlamentaria. Discutirá el Parlamento. Aprobará, o no; más que probable lo último, visto el resultado de los últimos acontecimientos, algunos referidos más atrás.

Después de todo, si se reprueba, estarán dando una lección de coherencia. Incoherente con la salud, con el deber de quien ha sido elegido para representar a los ciudadanos, es igual a coherencia con sus postulados.

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