LA IGUALDAD ENTRE HOMBRES Y MUJERES

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Es el artículo catorce de la Constitución Española el que reconoce la igualdad de derechos para hombres y mujeres. Una regulación imprescindible en un mundo en el que las mujeres, históricamente, han sido degradadas y devaluadas a nivel legal.

Pero no debemos confundir la necesaria igualdad legal con la igualdad real.

¿Alguien en serio creyó alguna vez que los hombres y las mujeres somos iguales? ¿Siquiera parecidos?

De esto trata este artículo, de compartir con ustedes mi opinión pues, queriéndonos incluir a los dos sexos en un mismo molde políticamente correcto y neutro, perdemos todos mucho.

Todo intento de colocarnos con calzador igualdades en gustos, expresiones emocionales, comportamientos, etc… tiende a empobrecer la riqueza de cada uno de los sexos.

Con esto no quiero decir, ni muchísimo menos, que una mujer no pueda interesarse en ser conductora de camiones, por ejemplo, pues está en su derecho, pero por favor, no me lo vendan como un caso de igualdad porque la mayoría de mujeres no están interesadas en esta actividad en particular.

Creo que, desde el amor a lo que nos diferencia, deberían contemplarse ambos sexos tal y como son, sin pretender forzar nada y que la vida de cada persona fluya para donde quiera, con la protección y el amparo de la ley.

Pienso, no se si estarán de acuerdo conmigo, que la verdadera asignatura pendiente en las parejas de hoy es entender que nos complementamos. No somos uno, ni el uno es la mitad del otro, ni su media naranja, ni su media mandarina, si me permiten la broma. Solo somos seres diferentes que elegimos compartir nuestra vida y aprender el uno del otro en todo aquello que no entendemos. No es el camino intentar apretar a los hombres, como si de plastilina se trataran, en un molde hecho a medida únicamente de príncipes azules y de test de revistas femeninas.

Aprendamos de los hombres y abrámonos a dejar que ellos puedan aprender de toda nuestra riqueza como seres humanos creadores. Sin miedo, con total libertad. Somos las dos mitades del mundo. ¡Unámonos sin cambiarnos!

 

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