La economía del saber y del conocimiento versus una palanca de desarrollo

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A través de numerosos países en el mundo, el desarrollo no se resume en un solo indicador, al contrario, es un indicio que se calcula poniendo en evidencia la riqueza verdadera y efectiva que tiene cada país.
Cuando hablamos de la pobreza hacemos referencia primeramente al conjunto de las personas que viven bajo la precariedad. Sin embargo, podemos desarrollar esta noción de pobreza haciendo referencia al hecho de tener menos conocimiento. En este momento entonces, cabe centrarse en los que tienen deficiencias y carencias del saber y del conocimiento.
Así como se ha citado en el informe del banco mundial (1998-1999): – el saber al servicio del desarrollo-: ” la pobreza constituye un flagelo que no se resume en la falta de dinero, si no en la falta del conocimiento”.
La pobreza siempre constituyó uno de los principales espectros que perjudica al buen funcionamiento de una nación y que impide alcanzar el desarrollo.
En un país en desarrollo, una tasa notablemente alta sufre de pobreza y precariedad, y otra población no insignificante se encuentra en constantes dificultades debido al analfabetismo, persistiendo la pobreza en el conocimiento.


En el mundo de hoy, varios indicadores están trabajando para medir el desarrollo, entre los cuales podemos citar la economía del conocimiento, que es uno de los factores más importantes en el desarrollo de una nación según el informe del Banco Mundial.
La pobreza de las personas en situación de precariedad no se puede medir simplemente por el número de monedas que tienen en sus bolsillos, sino que por el contrario, el conocimiento tiene su importancia y tiene un peso real en la medida del desarrollo.
Una población que carece de conocimiento es una población pobre en términos culturales, dado el nivel de vida que vive y la mala relación que tiene con el libro. Varias cuestiones surgen a este nivel: la cultura, las costumbres, los hábitos, los niveles de vida, etc.
¿Una persona pobre retendrá dinero para comprar comida o para comprar un libro?
Deberían tomarse varias medidas para poner fin a este flagelo. Deberían surgir nuevas soluciones e ideas como restablecer la relación entre el hombre y el libro, crear más libreros y bibliotecas, concienciar sobre la importancia del libro en nuestra vida cotidiana organizando más debates culturales, mesas redondas, simposios, conferencias…
Es cierto que la economía basada en el conocimiento es un eje muy importante e incluso puede ser una palanca muy necesaria para el desarrollo, pero la mentalidad de una población no puede ser fácilmente encauzada a corto plazo, porque estamos hablando aquí de toda una generación, y los cambios requerirían más tiempo, paciencia e inversión.

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