LA CAPACIDAD DE AUTO CURACIÓN DEL SER HUMANO

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¿Qué es lo primero que harían ustedes si se encontraran mal?

Ir al médico sin duda.

¿Qué sentirían si los síntomas fueran importantes o imprecisos?

¿Tal vez inquietud?

-” Espero que no sea nada grave”- podría ser el ánimo con el que se dirigieran a la consulta.

Una vez en el médico, podría ser que en esa consulta no averiguasen qué les estaba sucediendo. Tal vez se les derivara a un especialista o, incluso, ante la falta de una evidencia médica clara, se le sugiriesen causas emocionales como trasfondo a su estado, a la vista de una sintomatología inconexa y variada.

¿Les resulta familiar lo que estoy contando?

¿Lo han sufrido alguna vez?

¿Qué podríamos concluir a la vista de esta situación que casi a todos se nos puede haber dado?

1- Que la enfermedad es algo temible.

2- Que el estado de nuestro cuerpo es algo ajeno a nosotros mismos, algo sobre lo que no tenemos control ni conocimiento alguno.

3- Que como cosa temible sobre la que no tenemos control, hay que hacerla desaparecer y pronto, para lo que necesitamos que un tercero nos indique el cómo.

Es decir, cuando enfermamos, al mismo tiempo, perdemos cualquier atisbo de poder o control sobre nosotros, en detrimento de una sustancia (líquida, inyectada, en pastilla…) de la cual tampoco sabemos gran cosa.

¿Siempre ha sido así?

La salud es un estado natural y espontáneo de todo ser vivo. El cuerpo está diseñado para auto equilibrarse y auto regenerarse. Entonces, ¿Porqué enfermamos?

Los seres humanos somos materia, como cualquier otra cosa que nos rodea. La materia está compuesta de energía. Cada una de nuestras células irradia energía y posee, por tanto, una longitud de onda, determinada y única, un patrón de frecuencia. Así funciona nuestro cuerpo, en una comunicación constante entre células que, al mismo tiempo, supone un intercambio de información entre ellas. En un cuerpo sano, el intercambio de información entre cada una de sus partes funciona sin impedimentos. Por tanto, la enfermedad, no es otra cosa que una obstrucción o bloqueo en el movimiento libre de esta energía.

La visión del cuerpo humano como un conjunto de partes o piezas donde solo una se puede estropear de forma independiente es una visión tan moderna como limitada, proviene del siglo XX y, a la vista de cómo funciona el cuerpo, pierde sentido. Somos mucho más que la suma de nuestras partes y, es en ese mucho más, donde radica nuestra capacidad de autocuración.

Por lo tanto, cuando enfermamos sobre todo si nuestra patología reviste una cierta gravedad, sería bueno recordar que, cuanto más limitado sea nuestro punto de vista, más limitada será nuestra capacidad de autocuración. Solo desde nuestra visión más holística podremos acabar, no tanto con los síntomas, sino revertir el origen de una patología a fin de que no vuelva a aparecer.

Por esta razón toda terapia que redunde en el equilibrio energético del que hemos hablado favorecerá la remisión o al menos paralización de la enfermedad.

Una muestra de este tipo de terapias es la Biorresonancia. La Biorresonancia es un método diagnóstico y de tratamiento. Su funcionamiento se basa en que cada parte del cuerpo, tiene un patrón de frecuencia correcto cuando está sano que es reproducible. De este modo, un aparato de Biorresonancia, primero registrará los patrones de frecuencia de una persona, incluidos los interferentes que puedan impedir la libre comunicación entre las células, para luego devolver al cuerpo sus patrones óptimos.

Los llamados patrones interferentes pueden venir en un cuerpo de: exposición a sustancias tóxicas, virus, bacterias, radiaciones nocivas, inflamación, sustancias alérgenas y un largo etcétera.

Los dispositivos de Biorresonancia trabajan con las vibraciones de cada paciente concreto y su principio básico es anular la información patológica acumulada en el organismo, con la finalidad de poner en marcha la autorregulación de cada cuerpo.

La Biorresonancia es efectiva, pero no olvidemos que mide cargas a las que el cuerpo está sometido. Si registra en nosotros intolerancias y tóxicos como los procedentes del tabaco, excesos en el consumo de alimentos procesados…, limpiará estos registros en la medida de lo posible pero, no olvidemos que nuestro cuerpo se sana por no agresión. Mucho más lento y trabajoso será para esta terapia equilibrarnos una y otra vez si nosotros no ponemos de nuestra parte, reconocemos nuestra responsabilidad en cómo estamos viviendo nuestra vida y nuestra capacidad para mantenernos sanos por propia voluntad.

 

 

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