Estornudé toda la mala energía que me quedaba
y me sorprendieron las cartas.
Se fundió la cera de las velas
entre varias caladas 
y me consumió del humo
Tanta corteza de vidas robadas
Y entre ellas
Una se hizo propia
Y la propia llaga
Se llenó de frutos secos
Con la rabia del incendio
Que quemó tanto aprendizaje.
Son pálpitos
No supe encontrarme con tanta energía
Pero miro al cielo
Y al ver las estrellas
Se me colapsa la ira 
Y el alma 
consume tanto veneno.
Me rellené de propósitos 
ilegales, pero más humanos
Ratifiqué manifiestos al nivel del agua
Y el ancestro desértico
dijo querer tenerme tan fuerte
Que se olvidó hasta mi propio signo.
Me dolían mucho las heridas propias 
Tanto como las ajenas
Pero el cliché debe romperse.
Como a veces se rompe la luna
Y de nuevo,
se va completando de una energía llena.

La luna,
hoy me mira más bonita que nunca.
Y ojalá mañana me rompa de emoción.
Hago un trato
Miro el cuento
Cojo aire, 
Temblando, 
porque me susurra el viento
Y con tanto proceso
Me visitan guías del nuevo mundo.
Porque mi mundo,
no sé si si este,
no se tampoco como,
Por saber no sé ni si existe,
Me tiene desconcertada.

Me fundí con el mar
mientras este me conquistaba
Y cuando quise darme cuenta,
Por aduladora,

El mar y la Tierra ya me llevaban.

Un falso reconocimiento de identidad,
me dolió en las energías.
Mi eje está inclinado,
Mi vida tambien.
Las luchas solo crecen y se enfadan.
El amor no sabe ni definirse.
Las ideas siguen siendo un mundo.

Y el mundo que queremos,
las que todavía necesitamos amar tanto al mundo,
Es solo eso,
Una idea,
entre ese mar y entre tanta Tierra.

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