Hay un monstruo en mi escuela.

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Karen estudiaba 4º año básico y antes de que le pasara lo que le pasó era una niña alegre y feliz, a la que le gustaba saltar la cuerda, comer pasteles, tirarse por el tobogán del parque y escuchar música. Un día su mamá notó que tenía frecuentes dolores de cabeza y de estómago. La llevó con la doctora pero no tenía ninguna enfermedad.

  —Mamá no quiero ir más a la escuela —. Le dijo Marta a su madre con lágrimas en los ojos.
  —Hija, tienes que estudiar, ya verás que aprenderás mucho —. Le secó las lágrimas y la animó a bajarse del auto frente a la entrada de la escuela.
Karen se bajó del auto con los hombros caídos, y el corazón le latía con fuerza, ya que allí en su escuela estaba un monstruo llamado “Bullying“, en el que ella pensaba cada noche porque sabía que tendría que enfrentarlo al siguiente día.

Angela, Beatriz y Mary, eran tres niñas con comportamiento intimidante o acosador, que estudiaban 5º año básico y se valían de que eran más grandes que Karen para molestarla diciéndole cosas feas todo el tiempo, burlándose de su ropa, su cabello, su forma de hablar y hasta de su mamá. Durante el recreo la obligaban a quedarse parada al sol, no la dejaban jugar a la pelota, otras veces la empujaban para que se cayera al lodo y se ensuciara el uniforme. También le quitaban la merienda y se la comían ellas, le ponían apodos para ridiculizarla y la llamaban así frente a los demás niños de la escuela.
¿Te imaginas como se sentía Karen?
Si estuvieras viendo lo que le hacían a Karen ¿Qué harías?
Ella sentía que no valía nada, estaba triste y atemorizada. Los otros niños que veían lo que sucedía solo reían, y no hacían nada para ayudarla.
Meses después Karen fue muy valiente y habló con su maestra. Le contó lo triste que estaba y lo que sucedía cuando no había ningún adulto presente. La maestra la escuchó atentamente y la felicitó por “decir” lo que sentía. Luego habló con Angela, Beatriz y Mary, quienes terminaron pidiéndole disculpas a Karen y cambiaron de actitud porque entendieron el daño que el bullying le hace a las personas.

El bullying es un monstruo que podemos echar de nuestras escuelas ¿Cómo? tan solo hay que “DECIR” a un adulto lo que estamos observando o lo que nos están haciendo. Quedarnos callados es una forma de ayudar a los niños con conductas acosadoras para que sigan lastimando a otros y eso nos haría cómplices.

Hay muchos adultos a los que le importas y quieren que estés contento y feliz, como por ejemplo los padres, los abuelos, los maestros, los cuidadores, los hermanos adultos… a ellos les puedes contar cuando seas acosado. Recuerda que siempre hay que HABLAR.

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