En estos días de confinamiento, el Parque Nueva Granada (Distrito Norte) sufre de miseria por la pérdida de empleos precarios que tenía la mayoría de la población.

 

La Asociación de Vecinos se ha organizado en grupos de WhatsApp, para contactar la población, conocer las necesidades, llamar a los mayores, “para interesarnos por su estado y ofrecernos (asuntos sociales no tiene ni los teléfonos disponibles de estos mayores, según ellos) (…) y estamos haciendo mascarillas solidarias para todos los hospitales e instituciones que las necesite”, cuenta José Antonio Medina Cano, Presidente De la AVV Parque Nueva Granada, quien denuncia que tienen una lista de SOS de 247 personas necesitadas pero no pueden hacer el reparto por falta de permiso del Ayuntamiento de Granada: “el 5 de Abril solicitamos la autorización de uso del polideportivo para seguir realizando el reparto de alimentos. Sabiendo que el Ayuntamiento tiene cedida la Gestión del nuestro polideportivo a la AVV. El 7 de abril a las 12:30 horas, la contestación llego con el siguiente mensaje: ‘En tanto en cuanto la petición no esté autorizada, se ruega no emprendan esta actividad’”. Por problemas burocráticos siguen sin poder dar el permiso.

Se ha tenido que suspender el reparto de alimentos. El Banco de Alimentos no abre hasta el lunes, y todos estos días esas familias pueden sufrir hambre.

 

NO PUEDEN HACER REPARTO DE ALIMENTOS POR FALTA DE PERMISO DEL AYUNTAMIENTO DE GRANADA

Jose Antonio Huertas Delegado de Derechos Sociales
Jose Antonio Huertas Delegado de Derechos Sociales   
Luis Salvador Alcalde de Granada

Pienso que en un tiempo de solidaridad, hay que dar prioridad a la dignidad de las personas, a la atención de sus necesidades, y no a la burocracia. Pienso que el Ayuntamiento ha de tener en cuenta el principio de subsidiaridad y puesto que las Asociaciones de Vecinos son los que están más cerca de las necesidades de las personas, ha de apoyar esas iniciativas, y no retrasarlas con problemas de “vuelva usted mañana”.
Si algo nos enseña esta crisis es que estamos necesitados unos de otros, que la solidaridad es vital, que no podemos estar solos sino unidos unos con otros.

Cuentan de un grupo de personas de China alrededor de un arroz cocido en una gran caldera pero la gente estaba desesperada y hambrienta. No podían aproximarse al arroz debido al calor que desprendía la caldera, tenían en sus manos largos palillos de más de dos metros de longitud, y llegaban a coger el arroz, pero no conseguían llevárselo a la boca porque los palillos eran demasiado largos. Otro grupo de personas estaban alrededor de un arroz igual que el grupo anterior, pero todos estaban llenos de vitalidad. No podían acercarse al arroz por el calor de la caldera, y también tenían en sus manos largos palillos, que les impedía llevárselos a su boca, pero lo llevaban a la boca de los demás.

En el primer grupo estaban juntos, pero solitarios ante una comida en abundancia. Eso es el infierno. El segundo grupo es la solidaridad. Es el cielo.

Siempre puede haber “razones” para el individualismo, pero ninguna de ellas tiene “razón”. Crecemos cuando construimos ese “la unión hace la fuerza”, y nos empequeñecemos cuando nos miramos el ombligo. “El infierno es la ausencia de los demás en mi vida”, decía el gran escritor Dostoievski.

Estamos todos inter-conexionados no sólo en internet sino sobre todo en la vida real, unidos en una causa común que es la vida. Ya los primeros hombres desarrollaron la inteligencia ante la lucha por la vida, y se protegieron viviendo en sociedad. Y eso hizo que hubiera desarrollo de la inteligencia y de la humanidad. Así, desde que nacemos necesitamos a los demás, no somos como muchos animales que pueden valerse por sí solos. Es el contexto social lo que ha hecho que la humanidad se desarrollara. Una persona sola no consigue nada. Esta es la falacia del que piensa que puede ser feliz solo. Estamos hechos para servir a los demás. Así lo decía Teresa de Calcuta: “Yo hago lo que tú no puedes, y tú haces lo que yo no puedo. Juntos podemos hacer grandes cosas”.

En un “Estado del bienestar”, podemos decir que el “bien-estar” no es solo la salud o la riqueza. Estos días vemos como nos ayudamos unos a otros, es como un instinto espiritual donde la felicidad profunda se hace presente: somos felices cuando procuramos hacer felices a los demás, crecemos como personas al hacer el bien a los demás. Muchas veces perdemos el tiempo pensando si alguien “tiene derecho” a recibir algo. El individualismo ha creado barreras, tanto burocráticas en la Administración pública, como de muchos otros modos de no ver las necesidades de los demás, pero sólo la solidaridad nos mantiene vivos.

“Sólo se aguanta una civilización si muchos aportan su colaboración al esfuerzo. Si todos prefieren gozar el fruto, la civilización se hunde” (José Ortega y Gasset).

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