Hace una hora que está dentro del saco, pero no consigue quedarse dormida. El tráfico ya no es constante en una de las arterias principales de Madrid, pero todavía se escucha con cierta  frecuencia el ruido sordo de algún coche o autobús que pasa junto al camping, algún ronquido no muy lejano que le recuerda a cada instante dónde se encuentra. A veces abre los ojos y se pregunta qué hace en aquel lugar, pero no tarda en acordarse de ellos. Para Marta (45, profesora de Universidad), sus hijos de siete y doce años son el principal motivo por el que está allí. ¿De qué sirve darles un futuro, si no tienen un planeta donde vivirlo?

                A Jaime (29, licenciado en Ingeniería de Caminos), todavía le tiemblan las piernas. Está durmiendo justo al lado de Marta, saco contra saco. Esta mañana ha sido arrastrado hasta un furgón policial y trasladado a Comisaría. Allí ha prestado declaración, luego ha sido puesto en libertad y ha regresado en el autobús de línea con algunos compañeros que también eran liberados en ese momento, y otros que les esperaban fuera de la comisaría, con ropa de abrigo y comida. Era su primera acción directa no violenta (ADNV). Al abrir la puerta de la comisaría de Moratalaz y verlos allí, no ha podido contener las lágrimas.

                Mari Ángeles lleva un rato sentada al sol. Sostiene un abanico y un libro titulado “Bellezas del Mundo”. Con cierta curiosidad, observa el desarrollo de una de las Asambleas, pero no suele tomar parte en las que hay demasiada gente. Esa noche ha dormido al raso, dentro de su saco, sobre uno de los sofás que hay repartidos aleatoriamente por el camping. Tiene sesenta y siete años, dos nietos, un tinte violeta, está jubilada, y aunque no es su primera acción directa no violenta, sabe que la lucha contra el cambio climático no entiende de edades, y que ya no vale sólo con manifestarse. Ha comprendido que ya no es suficiente con salir a la calle y gritar. Pero el movimiento Extinction Rebellion (XR) es un bálsamo que ha llegado a su vida sin avisar; el reloj de arena se ha colocado a la cabeza de sus luchas personales. Se motiva a diario, asiste a las asambleas y es activa en los grupos de Arte y Cuidados. En el bloqueo, su grupo decidió no llevar el DNI, y gracias a eso no ha pasado por comisaría, pero tampoco le hubiera importado; a su edad, poco le preocupan las multas. Además, XR Internacional ha propuesto hacerse cargo del dinero de las sanciones. Es una de las ventajas del movimiento: los gastos en relación a las acciones, siempre y cuando se ajusten a los parámetros de la rebelión, están cubiertos. Y, si no, el dinero saldría de entre todas las personas del nodo. Los nodos tienen su propia financiación: se aceptan donaciones, se organizan eventos de recaudación… Así nadie tiene que afrontar por sí solo una sanción económica.

Pero Extinction Rebellion va mucho más allá de la desobediencia civil. La hermandad de sus miembros apuntala sus bases. El trabajo en equipo y en pequeños grupos descentralizados es la clave para que todo funcione como si de un hilo conductor se tratase; la cultura regenerativa de XR es una de sus armas más poderosas, y a la vez, un inherente sistema de defensa. Sus miembros no sólo se ven arropados después de cualquier incidente con las autoridades, sino que toman el impulso y la confianza necesaria para seguir adelante, aun cuando las inquietudes o las diferencias lógicas de cualquier relación entre humanos, aparece. Así se borra el miedo. Así es como se entiende que todas las personas somos iguales, confiando en ellas. Trabajando con ellas.

Ahora son las seis de la tarde. Hace calor en Madrid. La plaza mayor es un trasiego de residentes y turistas de nacionalidad aleatoria. El sonido de la batucada comienza a inundar la plaza. Tras su ritmo pegadizo aparece alguna de las tres brigadas que caracterizan el ecocidio planetario: la roja, los incendios; la azul, las inundaciones; la árida, la desertificación. Las brigadas XR son la uno de los mayores exponentes de Extinction Rebellion, y el arte, uno de los pilares fundamentales por los que se rige el movimiento. Casi todo es arte en XR. La cartelería, los disfraces, el maquillaje… Las representaciones urbanas son el motor con el que consigue encandilar al ciudadano corriente. Es así: sin arte no hay XR, y sin XR no habría arte para muchos de sus integrantes. Algunos, como Sara (27, veterinaria), acudieron por primera vez para participar en alguna acción artística y acabaron enganchados al movimiento y a las personas que lo integran. Una compañera de su escuela de baile que ya estaba en Extinction Rebellion la llamó para preguntarle si le apetecía participar en una coreografía a pie de calle. Sara aceptó con incertidumbre. Fue al primer ensayo, después se quedó a la reunión, y cuando escuchó las razones de la protesta, cuando preguntó cuestiones e investigó por su cuenta, cuando comprendió lo que estaba sucediendo en el planeta, que no sólo era la vida de las más de diez mil especies que se extinguen al año, sino el futuro de su familia el que estaba en juego, ya no quiso dejar de bailar.

                Extinction Rebellion realizó medidas disruptivas el siete de octubre de dos mil diecinueve en más de sesenta ciudades del mundo. Se bloquearon puentes como el de Nuevos Ministerios (Madrid), aeropuertos como Heathrow (Londres), o se colapsaron ciudades como Nueva York, donde incluso se desplegó un barco con el símbolo de XR en plena Time Square. Miles de personas detenidas y otras miles movilizándose en ciudades de todo el mundo. Querido lector, ¿se ha enterado de algo? ¿Por qué cree que los medios de todo el mundo minimizan, o incluso ocultan una rebelión civil a nivel internacional?

                El próximo mes de diciembre, Madrid acogerá, en defecto de Chile, la COP25, la Conferencia de las Naciones Unidas por el Cambio Climático. Desde XR España se está invitando a rebeldes de todas las partes del mundo a participar en las acciones disruptivas que se están planeando desde los grupos de Acción y Estrategia.
       Y tú, ¿quieres rebelarte por la vida?

 

Más información en redes sociales o en extinctionrebellion.es

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