ESO ESTÁ LEJOS

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“Lo que se hace allí no interesa aquí”. A veces, el periodista, el informador, calculan y juzgan en nombre de sus lectores y de quienes creen que les leen o les oyen, sin tener en cuenta el deseo o la inquietud de sus lectores u oyentes ni de quienes les gusta creer que les leen o les oyen. El eterno problema de la TV, en su eterno juicio “esto es lo que quiere la gente”, que les lleva a copiarse mutuamente y convertir las parrillas en una simple tabla rasa, tan lisa como las ideas de quienes se creen portavoces por el solo hecho de figurar en el EGM. Una pena, no tener en cuenta que la modestia casi siempre llega más lejos que la soberbia de querer decidir por los demás.
¿Lo que se hace en Tucumán no interesa en Buenos Aires? ¿Lo de México no interesa en París? ¿Lo de Sevilla no interesa en Almería? Pues muy mal. Los mismos que quieren justificar la estrechez de los gobiernos con sus pueblos para dar la parte ancha al capitalismo, quienes justifican todos los abusos capitalistas en función de una supuesta “globalización” que la mayoría de las veces ni siquiera saben qué significa, los mismos, niegan el derecho a la solidaridad, a la cercanía, a romper distancias en vez de agrandarlas, a aprender de las experiencias de otros, a disfrutar con los aciertos y sufrir con los errores de los demás. A, en definitiva, globalizar la cultura, no a unificarla, que sería catastrófico y desculturizador, pero sí a universalizarla. Pero la cultura ya es por si misma universal. La cultura es universal, porque es diversa. ¿Por qué negarlo? ¿Para qué?
Pero, antes de nada ¿Qué es cultura? ¿Escribir, representar y ver teatro? ¿Escribir, editar y leer? ¿Dar y recibir charlas, conferencias, seminarios, cursos? Sí, por supuesto.

Los “angelitos” capaces de decir “quiero algo más que cultura”, han perdido el miedo al ridículo, actitud lamentable por inculta. Por incultura voluntaria. Porque están despreciando el valor de la cultura como medio de comunicación y de enseñanza. Y porque desconocen plenamente el verdadero sentido universal de la cultura. Porque ¿Qué es cultura?
Cultura es todo. Frente al aserto de “política es todo”, “la política lo engloba todo”, hay una realidad mucho más real: todo forma parte de la cultura. De las culturas. Cultura es pueblo. Culturas son los pueblos. Las naciones son entes culturales. Las naciones, no los estados, entidades –naciones y estados- raramente coincidentes. Cada pueblo, cada nación es una cultura. La cultura no divide, no enfrenta, pero personaliza. Nada más humano, en el sentido de humanismo, nada más solidario que valorar los valores plenos de otras culturas distintas a la nuestra. Nada más satisfactorio que comprobar como otros valoran nuestra cultura.

Nuestra cultura: nuestra forma de ser, de comportarnos, de comer, de comprar, de ofrecernos, de comerciar. Y el agua, la forma de aprovecharla, la forma de respetarla. Y la forma de votar, porque la política y su dictatorial amo, la economía, también forman parte de la cultura.
Lo que se hace en una ciudad siempre es interesante para quienes viven en otra. Porque pueden aprender tanto en lo positivo como en lo negativo. Porque es bueno conocer otras experiencias, porque una actitud negativa de un gobierno estatal, federal o autonómico puede repetirse en otros lugares y conviene estar prevenidos y conocer la experiencia ya vivida. Porque ignorarlo es aislarse, es fomentar el desconocimiento. Porque la solidaridad es el alma, es la ternura de los pueblos. Claramente, lo que se hace en un lugar interesa, y mucho, a los demás. Con más motivo cuando nos damos cuenta que la cultura no es solo una actuación temporal, sino una situación permanente. La cultura se forma, va tomando forma en el tiempo, a partir de unos factores que sabe tener en cuenta y que condicionan la vida de las comunidades humanas: clima, morfología, condiciones del territorio ¿Por qué ha habido sociedades específicamente guerreras? “La bajada del hombre de la montaña al valle” (Del autor: Historia de Andalucía para jóvenes; Editorial Almuzara).

Ha habido grupos, tribus, pueblos, a los que su hábitat les inducía a buscar asentamientos más cómodos. O su superpoblación les llevaba a disgregarse, a desparramarse, porque la tierra no era capaz de producir cuanto necesitaban. Ha habido sociedades que han huido de condiciones extremas, como el sistema de castas. No es lo mismo el desarrollo humano de quien, cuando todavía las sociedades estaban aisladas entre ellas, vivía en el llano, o en la desembocadura de un río, o en terreno montañoso. No es lo mismo quien debe  centrarse en la ganadería, que quien tiene espacio para el cultivo. Y según qué cultivos. La tierra, el agua, tan preciados por los antiguos, tan solo valorados en su aspecto económico en la actualidad, son y han sido fundamentales para marcar, para condicionar la forma de desarrollo de todas las sociedades. Eso es cultura. Eso ha ido marcando y condicionando el carácter, la forma de valorar las relaciones con el propio grupo y con otros grupos exteriores. Porque las culturas se han desarrollado aisladamente, adaptándose, conformándose en las condiciones concretas ofrecidas por el entorno.
Lo otro, lo comúnmente nombrado “cultura”, también es cultura. Pero ni más importante ni más universal que la cultura, la que ha hecho a los pueblos. La que ha definido, la que ha dado un carácter, la que ha conformado cada una de las naciones que hoy pueblan la Tierra. Las naciones son entes culturales. Una cultura es una forma de proceder, de comportamiento, de ver.
En eso está el arte, la historia, la arquitectura.
Eso es el Genio.

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