En tan sólo una fresa

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Salud en la alimentación

¿Alguno de Vdes. sabría decirme qué se esconde tras una pequeña fresa? ¿Vitamina C?- Efectivamente. ¿Antioxidantes?- Así es. ¿Ácido fólico?- También la fresa lo tiene, lo cual hace que esta baya deliciosa, con categoría de fruta, se recomiende incluso en el embarazo. Permítanme que enumere todas las maravillosas propiedades que ésta fruta tiene para nosotros.
 La fresa, de sabor y aspecto delicioso, es una fruta con poca grasa y pocas calorías, gran parte de ella es fibra, por lo que ayuda a regular el tránsito intestinal.  Como he mencionado antes, en ella están presentes la vitamina C y el ácido fólico como vitaminas y el potasio como mineral.
Me detendré un momento aquí para explicar lo que esto significa. La existencia de vitamina C en la fresa la convierte en un perfecto antioxidante. Ya sabemos que todo alimento rico en antioxidantes, ayuda a evitar la formación de radicales libres, que son los precursores del envejecimiento, por lo que mantiene nuestro sistema inmunológico sano. La vitamina C es necesaria para el desarrollo saludable del tejido conectivo (músculos, fascias), huesos y dientes y además contribuye a la curación de heridas y fracturas. También disminuye el riesgo de osteoartritis. Por otro lado, facilita la absorción del hierro. Como antioxidante, reduce el riesgo de sufrir enfermedades cardíacas y también mejora el flujo sanguíneo en personas con problemas cardíacos.
En cuanto al ácido fólico, es imprescindible en la formación de células sanguíneas y en el correcto desarrollo de los niños.
 También el potasio es esencial para el funcionamiento celular, controla los nervios, el ritmo cardíaco y la presión sanguínea.
 Y no acabamos aquí. Aunque parezca increíble, ya que no es un pescado, la fresa tiene omega 3 lo que, entre otras cosas, ayudaría a regular nuestro nivel de colesterol. Más beneficios conocidos son:
  • Mejora la salud dental
  • Previene el cáncer de esófago
  • Es fuente de tres ácidos: salicílico, málico y oxálico, los que la convierten en un antiinflamatorio y un anticoagulante natural.
En menor cantidad, la fresa contiene vitamina E, la cual favorece la fertilidad y ayuda a mantener estables las células sanguíneas. Más recientemente, se ha descubierto que la fisetina, un flavonoide natural presente en la fresa, estimula la memoria a largo plazo.
 Con todo esto, es evidente que el consumo de fresas es más que recomendable de forma habitual, pues somos lo que comemos, pero…… ¿Alguien sabría decirme qué más contiene este pequeño manjar? Menos o nada conocidos por los consumidores son los aspectos “oscuros” del contenido de una fresa.
Hasta veinte sustancias químicas diferentes se han recogido en las fresas analizadas en los estudios que, desde distintos organismos relacionados con la salud, se han hecho de las fresas a nivel mundial. Las muestras elegidas, por supuesto, provenían sobre todo de los dos grandes productores de fresas en el mundo: California en Estados Unidos y Huelva en España.
Entre estas sustancias encontradas se hallan diferentes pesticidas, algunos de los cuales alteran el sistema hormonal humano (son disruptores endocrinos) y se relacionan con enfermedades como: obesidad,diabetes, problemas de fertilidad y cánceres( mama, próstata y testículos). Ejemplos de estas sustancias son: carbosulfan, spirotetramat y dimetoformo que, además de todo lo dicho anteriormente, llevan años prohibidos por las autoridades sanitarias en el cultivo de las fresas. También, dentro de los fungicidas encontrados, está la cloropicrina que se inyecta en la tierra antes de la siembra para eliminar plagas e insectos y que fué utilizado en la Primera Guerra Mundial como gas lacrimógeno.
 Es evidente que, desde este nuevo prisma, la fresa deja de ser un alimento saludable para convertirse en poco menos que un veneno.
Con todo esto no quiero decir que dejemos de consumir fresas, al contrario, los consumidores tenemos el derecho a que aquello por lo que pagamos y que nos alimenta, colabore a nuestro bienestar y desarrollo. Hagamos uso de ese derecho adquiriendo fresas que se hayan cultivado de forma ecológica, pues no es tan solo la salud de la tierra la que está en juego,es la nuestra,que estamos consumiendo sin saberlo, un cocktail químico con aspecto de alimento saludable. De esta manera, lo que por principios deberían haber hecho los productores, que es velar por nuestra salud, lo acabarán haciendo, al menos, porque si no cumplen unos ciertos requisitos de seguridad, sus fresas no se venden.

 

 

 

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