Andalucía recordará las elecciones del 2 de Diciembre, en las cuales tras 36 años de socialismo, en la única democracia que hemos conocido, ha habido un completo cambio de paradigma, digno de discusión.

En 10 de las 11 legislaturas que se han vivido, el partido más votado ha sido el PSOE. En cambio, en 2012, el PP fue el partido mas votado, pero el PSOE junto a Izquierda Unida, en coalición, le consiguieron tanto a Jose Antonio Griñan como a Susana Díaz la investidura, con mayoría absoluta.

En Diciembre de 2018, esta misma jugada fue subvertida por la coalición formada por el Partido Popular, Ciudadanos y Vox; eligiendo a Juan Manuel Moreno como presidente de la Junta de Andalucía.

Mas allá de los hechos, la pregunta que nos interesa responder, es ¿Cómo y por qué ha sucedido esto y que repercusiones hay?

Las repercusiones parecen claras, a nivel económico, político y social. A nadie en España le hace falta una descripción de que pasa, cuando gobierna cada partido que ya ha gobernado anteriormente. El problema aparece cuando dentro de esta coalición hay un partido emergente pintado con brocha fascista.

Málaga | #AndalucíaporEspaña 17.11.2018

Es difícil clasificar y etiquetar un partido, ya que cada uno de sus miembros tiene una tónica, una ideología y un discurso diferente. Pero en este caso, el partido aboga por aunar ideologías, basándose en un rancio nacionalismo que sobrepone la raza española por encima de todas las demás, menospreciando a los no-españoles y tratando de marginalizarlos. Porque obviamente no importa si eres charcutero o banquero, importa si eres un orgulloso y bravo español o escoria inmigrante, un peligro para la patria.

Y digo “orgulloso y bravo español” porque como si se hubieran modernizado las políticas y maneras franquistas, la mujer yace también un escalón (o varios) por debajo del orgulloso y machote español, y es importante mencionarlo, ya que con ideas como esta, es donde a esta gente se les ve el plumero.

¿Peco de populista? Ni mucho menos, solo hay que leer su programa y ver las políticas respectivas a la violencia de genero o a la inmigración, por mencionar los temas ya anteriormente nombrados.

Los populistas son la gente que forma el partido y sus políticas; ya que es fácil unir a la población bajo una sola etiqueta, una sola identidad, que de significado a los actos y reivindicaciones de los individuos que son parte del grupo, y que cree un sentimiento de cohesión entre ellos. Porque en tiempos de crisis la gente tiende a unirse bajo el manto autoritarista, y a creer en narrativas intrínsecamente populistas, que crean odio hacia otros individuos; todo para que la tripulación, peleada entre si, no se preocupe de tapar el boquete de la cubierta.

Es más fácil decir que no hay empleo, porque el refugiado sirio te lo quita, que porque el empresario español emplea con contratos basuras, aunque el primero no tenga ningún tipo de estudios ni apenas conocimiento del idioma.

¿Cómo se explica este odio? Tenemos que remontarnos a 2015, a las crisis provocadas en Europa por las corrientes migratorias de países en los que se jugaba al ajedrez por sus recursos. Al recibir el viejo continente todos estos inmigrantes y no saber como manejar la situación, una ola de populismo surge con fuerza y desborda en Europa. Tanto de la izquierda (Como Syriza en Grecia o Podemos en España) como la derecha (Francia, Polonia).

A nivel internacional, desconozco la mayoría de los casos, pero volviendo al territorio nacional, la crisis económica y el descontento nacional condujeron a nuestro Mayo del 68. El 15M era el sueño de los situacionistas, una reivindicación desde las calles, donde se alzaban campamentos de “indignados” y asambleas de horas, haciendo ejercicio de una democracia directa, no la farsa de parlamentarismo representativo al que nos llenamos la boca llamando democracia, y todo esto estructurado horizontalmente.

Degeneró, por los mismos errores que la izquierda ha cometido siempre. Las asambleas, por sugerencia de Esperanza Aguirre, se llevaron de las plazas a los parlamentos cambiando sus estructuras horizontales por unas piramidales, en las que el cabeza de partido acabó protagonizando rebelión en la granja una vez mas… Efectivamente, es Podemos.

Su historia está quedando reflejada en sus resultados y sucesos como que parte de su propio partido forme otro, cansados de lo que no pudieron ser.

El 2 de Diciembre, han sido unas de las elecciones con menor porcentaje de participación de la historia andaluza, y no puedo evitar creer que esto se debe a que las gentes de izquierdas, desencantadas, hoy no encuentran nadie que les/las represente. De hecho, varios analistas coinciden que estas han sido las elecciones donde menos ha votado la izquierda.

Pero cuando la desidia, provocó que un partido tan peligroso para los derechos humanos, como Vox, entrara al parlamento, solo podía esperarse una reacción.

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