En estos últimos años, hemos visto la consolidación de Netflix en nuestra sociedad y en casi cualquiera de nuestras pantallas. La plataforma de streaming llegó algo tarde a territorio español, rivalizando con una precaria HBO España, quienes aun poseyendo algunas de las mejores series de todos los tiempos, como The Sopranos o The Wire; no fueron rivales para el gigante rojo, que no ha dejado de aumentar su catalogo de manera exponencial, tanto de series como películas, de creación tanto externa como interna.

Muchas, muchísimas producciones. De calidad muy variable, que es consecuencia directa de priorizar la cantidad antes que la calidad. No he aguantado más de tres capítulos de Narcos, prefiero la telenovela colombiana; ni de Stranger Things o cualquiera de superhéroes. Y me desagrada tener que mencionar las adaptaciones de obras clásicas, que han aguantado sus méritos hasta día de hoy, solo para ser destrozadas con la intención de vender un producto fácil, mediático y de una cualidad cuestionable… Un producto mainstream. Va por ti, Ghost in the Shell.

Por el contrario, donde creo que los rojos han dado otro paso adelante, es en el terreno de la animación para adultos. Para poder entender esto, hemos de realizar una cronología del género, la cual quedará dividida en dos artículos.

En este primero haremos una revisión de las primeras obras del género hasta su punto de inflexión y dejaremos la mayoría de las producciones de Netflix para el siguiente articulo, en pos de cuidar la extensión del escrito.

 

CRONOLOGÍA DEL GÉNERO

  • La animación para adultos, a diferencia del infantil, se había quedado estancado en la no innovación durante la primera década del Siglo XXI. Los dos grandes titanes que sostenían el genero (Los Simpsons y Padre de Familia), eran los ejemplos a seguir y marcaban el estilo que adoptarían estas obras durante años: Sitcoms familiares americanas, con capítulos autoconclusivos y sin más continuidad/cohesión que algunas muertes o eventos puntuales. Por supuesto, hubo excepciones a la regla.

 

  • Futurama South Park (ambas comparten un estreno anterior al segundo milenio), rompían de una manera u otra el molde establecido. La primera, trataba de las aventuras y las relaciones entre los empleados de una compañía de mensajería interplanetaria. Eliminó el marco actual, para situar su acción en un futuro próximo en el que guardan las cabezas de celebridades del siglo XX y XXI en frascos. La segunda, destaca en la actualidad de los temas tratados. Ambas series comparten un elemento que las diferencia del resto de producciones de esta época: Eliminan la familia como pilar de diseño, narrativa y humor. Esto permitió que los grupos de protagonistas exploraran otro tipo de relaciones humanas de manera continuada. Pero ambas no dejaban de ser sitcoms sin demasiadas complejidades en su formato y contenido. 

 

  • Rick & Morty nació como un corto troll de Justin Roiland, “parodiando” los personajes de Regreso al Futuro, aunque con el tiempo les cogió cariño y acabó por, junto a Dan Harmon, construirles infinitos universos y realidades donde desarrollarse, en todo tipo de tramas, manteniendo una cohesión, una filosofía y una estética muy particulares. Es una serie que ha cogido todo lo ya construido, usándolo para construirse a si misma y seguidamente reírse de su condición desde un nihilismo cósmico. El impacto cultural producido por esta pareja, merecería un articulo al menos (o que le pregunten al McDonalds), pero para enfocarnos al tema; diremos que esta serie, significó la madurez del genero.

 

  • Un año después, Bojack Horseman haría su aparición en Netflix. En la obra de

    Raphael Bob-Waksberg, nos encontramos ante el caballo antropomorfo que da nombre a la serie y quien fue el actor principal de una comedia familiar de los 90 de gran fama (Súblime). En la actualidad, es una vieja gloria caída en desgracia, que ha quedado relegada a la soledad, la incomprensión, el alcohol y el algodón de azúcar. Tiene que lidiar con varias carencias afectivas que arrastran generaciones en su familia y como Sísifo, arrastrar la piedra cuesta arriba toda la eternidad, solo para que esta, en su punto álgido, vuelva a rodar colina abajo. La serie empieza como una sitcom más, con bastante parecido a la anteriormente nombrada South Park, por la actualidad del contexto en el que sucede y que en numerosas veces da forma a la trama de sus episodios; hasta que pasado el ecuador de la primera temporada, con los personajes ya presentados desde ese tono de comedia, estos comienzan a recibir palos emocionales, pareciendo condenados a no ser felices por mucho tiempo.

La revolución que estas dos series suponen, se puede ver en varios campos interesantes de mencionar. Bojack Horseman se ambienta en Los Angeles, durante la actualidad, en un mundo donde los seres humanos conviven armoniosamente con seres antropomorfos, cuya condición animal es objeto humorístico recurrente. Rick & Morty sucede en un universo de fantasía espacial y ciencia ficción en el cualquier escenario es posible, desde un mundo de culos y pedos, hasta una barbacoa con esperpénticos personajes. (<3 Ham-urai)

R&M adapta unos esquemas ya vistos anteriormente, para subvertirlos y satirizarlos. Los protagonistas son Rick y Morty, abuelo y nieto, la noche y el día. El padre de la unidad familiar, Jerry, es una caricatura de lo que Homer Simpson o Peter Griffin representan. Es un paria, al que la serie suele ridiculizar de todas las maneras imaginables a quien durante la tercera temporada, los guionistas no tienen miedo en apartar temporalmente. Rick es su antítesis. El Superhombre de Nietzsche re-imaginado en un universo de ciencia ficción, donde su inteligencia le permite ser Dios, y ser indiferente del resto de inferiores mortales, o de versiones alternativas de si mismo. Acepta su absurda condición y vive por encima de ella explorando las relaciones familiares de una manera nunca vista antes.

 

  • El existencialismo como pilar filosófico de la trama y de los personajes, compartido por ambas series y visto desde diferente enfoque y perspectiva
  • La construcción de personajes con sus complejas relaciones, deconstruyendo clichés y arquetipos.
  • Los controvertidos temas sociales, políticos, éticos y culturales en los que se basan las tramas de sus capítulos.
  • Narrativas que mantienen una coherencia y una cohesión entre episodios y dan un sentido de continuidad, y unidad a la obra.

Estas son las principales características que han hecho madurar el género.

Estas series contaron con la presencia de artistas importantes y experimentados en el mundo de la animación como Pete Michels (Family Guy), Wesley Archers (King of the Hill, Family Guy y The Simpsons), Brian Newton (Teen titans Go), Jane Becker (The Simpsons, Final Space) Sarah Carbiener (True Blood) como tripulantes de la odisea de Doc y Marty. Creadoras como Amy Winfrey (South Park, Making Friends) o Martin Cendreda (South Park, Los Padrinos Mágicos) en el rojo yate del caballo; también encontrarían su ansiada libertad creativa amparadas en el Internet, sin las restricciones y barreras que imponen en la televisión.

 

  • En 2015, F Is for Family nació hijo de un acuerdo entre NetflixGaumont International Television, and Wild West Television, creando otra sitcom que a primera vista puede parecer poco relevante por lo poco original de su propuesta. Y sinceramente, no he visto más que un par de episodios sueltos, pero reconozco que ha sabido trabajar con un concepto como base – la ambientación en unos años 70s de corte realista – y crear varias tramas alrededor de dicha ambientación, pero sin llegar a la profundidad de B. Horseman. Tampoco es su intención.

A mi parecer, fue un experimento… Un tanteo para ver como funcionarían las series made in Netflix posteriores. El estilo de su co-creador, Bill Blur, comediante y monologista, dota de una personalidad única a una época y una sociedad “en la que podías pegar a tus hijos, fumar en interiores, y llevar una pistola en el aeropuerto”, que el experimentado Michael Price ayudó a llevar del papel, a la animación.

Estas producciones abrieron la veda para las siguientes producciones de Netflix que estarían por llegar. R&M y Bojack fueron las piedras angulares en el proceso de madurez del género, y el triunfo de estas series harían que el gigante rojo decidiera apostar por nuevas creaciones, que se analizarán en un próximo articulo. 

 
Las imágenes han sido capturadas con Gyazo de mi cuenta personal de Netflix.

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