Tras producciones del calibre de Rick y Morty o Bojack Horseman, la animación debía evolucionar, pasar al siguiente nivel… ¿Y quién mejor que el emergente titán rojo, creado para revolucionar la industria del cine y colarse en todas nuestras pantallas? Si, hablamos de Netflix.

En el anterior artículo, el cual se puede encontrar aquí, comenzamos una cronología del género de la animación para adultos, la cual quedó incompleta. Nos quedamos por dos series con el sello rojo que serían las primeras incursiones de la plataforma de streaming en dicho género: Bojack Horseman y F Is For Family. Ambas series funcionaron bien, cada una con sus pretensiones y estilo. Las temporadas se sucederían hasta la actualidad.

 

CRONOLOGÍA DEL GÉNERO, SEGUNDA PARTE

 

Fuente: Cuenta personal de Netflix

  • El siguiente atrevimiento de Netflix fue en un campo muy diferente, el anime en concretoen 2017. Con varios profesionales con experiencia anterior en los equipos de Meet the patels o la clásica Space Jam; Castlevania fue resultado de una colaboración entre Frederator StudiosPowerhouse Animation Studios, Shankar Animation, Project 51 Productions y Mua Film; escrita por mano de Warren Ellis hace años ya. Tras atravesar un limbo creativo de varios años, sería dirigida principalmente por Sam Deats en la plataforma de streaming.

Todo un éxito, del que incluso yo (que siento aversión por la mayoría de animes) me siento agradecido de haber disfrutado. En esta ocasión, la serie hallaba sus influencias en los clásicos de culto japoneses, como Cowbow Beebop o Berserk, adaptando con ciertas libertades la trama de la tercera entrega de la saga Castlevania (Caslevania III: Dracula’s Curse), y usando un estilo visual inspirado por las ilustraciones de Ayami Kojima para el juego Castlevania: Symphony of the Night. La serie destaca en su cuidadísima animación y en la construcción del personaje de Drácula, como un ser trágico, consumido por la oscuridad que deja la muerte tras el amor, decidiendo comenzar una guerra suicida contra el mundo como última voluntad.

Esta obra deja en evidencia la mayoría de adaptaciones de videojuegos al cine, gracias a la excelente animación que embauca la vista con una potente escenografía, una grotesca pero bellísima imaginación y una escritura de personajes y situaciones muy consciente de la esencia de su obra. Es una perfecta introducción al complejo universo de Castlevania, sin necesidad de haber jugado ningun título, o tener ningún conocimiento sobre la ya vieja saga de juegos.

Aquí vemos otro riesgo asumido, otra bala disparada en el juego de la ruleta rusa, otra pequeña revolución que resultó en éxito a nivel mundial y que posteriormente conduciría a que Netflix creara otros muchos animes, (que personalmente no creo que visione).

El mismo estudio está planteando llevar también una de las obras maestras de los videojuegos de los últimos años, bastante menos conocida que Castlevania a su plataforma también: Hyper Light Drifter, y viendo lo que hay detrás, por una vez siento confianza en Netflix.

Fuente: Cuenta personal de Netflix

  • Ese mismo año, Jennifer Flackett, Andrew Goldberg y Mark Levin (veteranos de Family Guy entre otras), se juntaron con el actor Nick Kroll con la idea de crear una sitcom cuyo pilar humoristico y argumental, es la pubertad de los personajes y la incipiente sexualidad. Netflix daría luz verde a este proyecto, llamado Big Mouth, que tendría muchos profesionales experimentados en series más antiguas como Bob Suarez (Las Tortugas Ninja o Codename: Kids Next Door) o Bryan Francis (Futurama), como artistas que se habían dado a conocer en series como Bojack Horseman o Rick y Morty, por ejemplo, Joel Moser.

Nos encontramos con una serie que al contrario que la anteriormente nombrada F Is for Family, rebosa originalidad en sus situaciones y tiene el respeto de tratar la sexualidad feminina de manera medianamente decente y puesta al mismo nivel que la masculina; cosa que no suele ser normal en otras producciones. Otro tanto para los rojos.

Fuente: Bloody Disgusting

  • 2018 comenzó con otra obra original de Netflix en el terreno del anime para adultos: Devilman Crybaby. Dirigida por Masaaki Yuasa y escrita por Ichirō Ōkouchi, la serie basaría su argumento en el manga Devilman de Gō Nagai

De esta serie poco puedo contar por desconocimiento, pero tengo entendido que también tuvo un excelente recibimiento tanto por parte del público como de la crítica. También he de admitir que tiene una estética muy llamativa, pero nada más puedo escribir.

 

Fuente: Gamecored

  • Durante el mes de agosto, el padrino de las series animadas, Matt Groening, se vio obligado a mover ficha y avanzar, viendo que se quedaba atrás, decidió dar luz a una nueva producción para la plataforma de streaming. Disenchantment no fue la siguiente revolución que los forofos del creativo esperábamos. Quizás la culpa reside en nuestras altas expectativas, las cuales se fundan en el respeto a quien consideramos un genio creativo.

La serie se podría definir como una subversión y satirización de las típicas obras de espada y hechicería, de los felices cuentos de hadas, en los que todo acaba bien. La serie nos presenta a la princesa Bean, una mujer atópica para su contexto, totalmente contraria a la princesa de cuento que a su padre le gustaría que fuera. Bean bebe como un señor mayor con cirrosis, no se quiere casar con un príncipe encantador y busca vivir grandes aventuras.

Sin embargo la serie se construía sobre un conformismo típico, y se puede notar con facilidad que Matt se basa en sus anteriores creaciones para construir personajes y situaciones. Esta comodidad le supuso a la serie críticas variadas y que nadie la considerara la obra maestra que pudo haber sido. 

Como punto positivo he de mencionar que ha aprendido algunos truquitos de otras series, como la continuidad entre episodios para desarrollar una trama que avance a lo largo de la temporada, dotando a los personajes de algo más de complejidad según avanzan sus tramas.

Habrá que esperar a futuras temporadas para ver como la serie continúa desarrollándose, aunque si sigue el mismo camino que la primera temporada, cansará rápido a su público.

 

Fuente: HobbyConsolas

  • Poco después haría su aparición en nuestros ordenadores Paradise Police, de mano de los creadores de Brickelberry, pero con los medios económicos (y la cero censura) que ofrece Netflix. Es una serie irreverente, con el espíritu punk de las viejas series de animación americanas, pero pasándose tres pueblos con el humor acido y negro que puede echar atrás a bastante gente.

Todo en esta serie es completamente esperpéntico, desde sus personajes hasta su sátira de la sociedad y otras producciones, pasando por la trama central sobre la que gira la única temporada estrenada y las tramas individuales de cada episodio. 

 

Después de esta era, hasta los autores clásicos tuvieron que ponerse las botas: McFarlane fiel a Family Guy con su decimosexta temporada, donde le tocó reinventarse en parte, mejorando sus guiones y dotando a los personajes de ciertas actitudes que aunque se usen por y para las risas, sirven para dotar de algo de profundidad esta temporada.

 

Fuente: Twitter @trailerparkboys

  • ¿Alguién recuerda Trailer Park Boys? El equipo de animación de Netflix (Norm Hiscock, Gary Howsam o Michael Rowe, entre otros) se encargó de llevarlo a dibujos animados, dando como resultado una adaptación notable, que aprovecha todo lo creado en la serie de verdad para meter a los personajes en situaciones que solo serían posibles si la vida fueran dibujos animados.

Tratan de ser coherentes dentro de su universo, con detalles como la cámara de falso documental, pero aprovechando también su condición de dibujos, para crear todo tipo de negocios con los que Julian y Ricky tratarán de ganar dinero con disparatados resultados.

 

Fuente: Areajugones

¿Similitudes con Black Mirror? Algunas en el formato y conceptos. Algunos capítulos buscan parecen videojuegos, dejando mal a casi cualquier adaptación de este medio al cine, mientras que otros apuestan por la experimentación para jugar con los límites de qué es, que ha sido y que será la animación. 

 

Fuente: Time Magazine

  • Tuca & Bertie fue una colorida y curiosa serie a la que Lisa Hanaway (Ilustradora y dibujante conocida por su labor creativa en Bojack Horseman) dio a luz hace un par de meses. Por primera vez, nos pone en la piel de dos protagonistas mujeres creíbles, para nada planas, mejores amigas, quienes han vivido juntas durante mucho tiempo y cuya relación da forma al pilar argumental de la serie.

La serie se ve desde su perspectiva, afrontando diversas situaciones cotidianas que pueden pasar en la vida de cualquier mujer que ha entrado en la adultez, aunque no teme mezclar estas situaciones con tintes de un colorido surrealismo que dota a la obra de una personalidad única.

Sin embargo, Tuca & Bertie no ha sido renovada para una segunda temporada tras sindicarse sus creadoras, buscando unos sueldos dignos, jubilaciones y cobertura sanitaria. Los fans han abierto una petición para que Netflix se retracte de esta decisión, y que puedes firmar aquí.

 

CONCLUSIÓN:

Atrás quedan las comedias familiares cuyo punto de partida es un sofá en el que una familia disfuncional se reúne en el dicho mueble para comenzar y acabar tramas ya manidas y autoconclusivas delante de un televisor. Maravillas tales como “Tales From the Citadel” (Rick & Morty – Temporada 3, Capitulo 7) o “Time’s Arrow” (Bojack Horseman – Temporada 4, Capitulo 11) o la genial locura que supone la existencia de Love, Death + Robots, nos demuestran que nuevos paradigmas, enfoques, situaciones y tramas son posibles. Y muchas de estas solo lo son gracias a la animación que permite una creatividad diferente a las producciones live-action.  
En gran parte tenemos que dar gracias a Netflix por apostar por este género y revolucionarlo de esta manera, permitiendo a grandes creativos y artistas desarrollarse sin límite alguno.
La animación para adultos será un género que seguirá reinventandose y avanzando durante los años venideros y estoy expectante por ver cómo nos sorprenderán las siguientes produciones que vengan de la mano del gigante rojo.

 

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Albert Limon
- Jefe de redacción de Revista LOA - Alquimista de la palabra - Futuro graduado en Estudios Ingleses -

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