De festival

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Desde hace unos cuantos años, los jóvenes (y no tan jóvenes) se gastan el dinero en verano para ir de festival en festival. La Península Ibérica es, además, un lugar idóneo para realizarlos: no llueve casi nunca y necesitamos de los ingresos del turismo para salir adelante. ¿Alguien ha pensado alguna vez que allá donde se hace un festival, vive gente? ¿Qué pasa con esta población local que sufre los desperfectos de la locura musical?

Son eternas las quejas que podríamos acumular procedentes de personas que ven sus tierras destrozadas por el paso de un festival. Asimismo, son eternas las quejas de los ecosistemas y paisajes, que ven menguada su calidad y su brillantez tras el paso de este nuevo tipo de catástrofe. Pero se ve la luz al final del túnel.

Cada vez son más las escenas musicales que van apareciendo que son alternativas y respetan los vecinos que cuidan el territorio. Dos ejemplos son el BioRitme Festival y el Vesos (Valencia Escena SOStenible). El primero suena a la orilla de un pantano barcelonés, un lugar magnífico y bello que la organización quiere respetar para que las quejas de todos los colectivos (incluidos los ecosistemas) sean las mínimas. Para ello, los organizadores del evento están enormemente concienciados del problema de los residuos que producimos las personas y están dispuestos (a partir de una gran cantidad de papeleras de reciclaje y el reparto de bolsas de basura diariamente) a anular el efecto vertedero que ocurre en un paisaje cuando pasa un festival.

El segundo suena en la ciudad de Valencia y uno de sus estandartes es el producto ‘km 0’. Para hacer gala del cumplimiento de este se ha propuesto adquirir de la misma ciudad o alrededores la gran mayoría de los productos necesarios para llevarlo a cabo. Hasta los grupos de música que tocarán son de territorios cercanos para que su desplazamiento no aumente la emisión de gases de efecto invernadero.

Ambas son grandes iniciativas que seguro que crearán precedente. Es lo que nos toca hacer, no hay otro camino. Esta bella sociedad vivirá siendo altruista, o no vivirá. Consumiendo unos determinados bienes y servicios conseguiremos seguir el hilo de la sostenibilidad (¡qué concepto más deteriorado ya!) y poder seguir adelante como especie. Por ello: consumamos diferente, vivamos diferente.

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