¿Dónde se manifiestan las emociones y qué puede decirnos nuestro cuerpo acerca de nuestra salud mental? Estamos acostumbrados a tomar conciencia de nuestra actividad mental negativa una vez que se manifiesta a través de diferentes enfermedades (infartos, úlceras digestivas, trastornos del sueño, etc). Pero sin embargo a lo largo del día tenemos muy poca conciencia de qué está sucediendo en nuestra mente, simplemente dejamos que opere sin observarla.

El desconocimiento de la naturaleza del funcionamiento de la mente y su interconexión con nuestros procesos biológicos corporales pone una barrera a nuestro entendimiento del proceso salud-enfermedad. La mecanización industrial propia del desarrollo occidental ha compartimentado nuestro cuerpo a un conjunto de moléculas cuyo funcionamiento más o menos ajustado a lo “normal” o “fisiológico” determina si una persona está saludable o desarrolla una enfermedad. Tenemos conocimiento de cuáles son las moléculas y los circuitos anatómicos implicados en la emotividad pero no estamos entrenados en reconocer nuestros pensamientos, emociones y las conductas asociadas a las mismas que producen sufrimiento y enfermedad.

Este experimento filandés es un acercamiento a la corporeidad de las emociones desde un enfoque cientificista occidental. Es un análisis de la experiencia subjetiva de 773 personas de las sensaciones corporales asociadas a diferentes emociones. A través de un método subjetivo los participantes realizaron una representación gráfica las áreas del cuerpo donde sentían mayor activación (coloreado hacia el rojo) o disminución de la actividad (coloreado hacia el azul) cada vez que detectaban una emoción.

Ser capaces de reconocer el funcionamiento de la mente y desarrollar nuestra capacidad de dirigir y enfocarla para generar estados de mayor paz, armonía y felicidad es para mí el campo más prometedor para lograr una verdadera revolución y cambio en el estado de salud de la humanidad y su vínculo con el ecosistema.

La meditación es una herramienta muy útil, de práctica milenaria y cada vez más reconocida en el campo de la neurociencia del comportamiento. La práctica de la atención plena (o mindfullness) es crucial para desarrollar el autoconocimiento y el control de nuestra actividad mental. Es posible por medio de una práctica continua y dedicada lograr modificar patrones de pensamiento y emociones negativas que son base de un extensísimo número de enfermedades.  

Mente sana genera un cuerpo sano.

 

Fuente:   Nummenmaaa et al.  “Bodily maps of emotions”. Proceedings of yhe National Academy of Science of the United States of America (PNAS). Noviembre 2013. www.pnas.org/cgi/doi/10.1073/pnas.1321664111

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