Corazón partío

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Ecogases

Empiezo a leer con entusiasmo y expectación un artículo que especula sobre la vivienda del futuro  (Enlace)

La Casa Martina. Acabo de leerlo y no sé si sentirme contento o frustrado. El artículo postula que se ha inventado una casa sin facturas de luz ni de agua. Para la luz habrá paneles solares y para el agua sistemas de recolección de lluvia. A un constructor que tiene una finca a 40 kilómetros de Madrid se le ha ocurrido la idea. ¡Qué gran idea! Vivir aislado, sin ruido, sin usar energía sucia y sin quitarle agua a los pantanos.
Me recuerda a otra casa (más bien, casita) que vi no sé dónde hace cosa de un año, también autoabastecida que, además, era nómada: podías transportarla donde quisieras.
La denominaron la ecocápsula. Muy cuca. Con turbina para generar energía eólica, paneles fotovoltaicos y sistema de recolección y potabilización del agua de lluvia. Apta para dos personas. Decían en aquel artículo que saldría a la venta en 2017 y que llegaría a ser la vivienda del futuro. Y, pienso yo, además también te ahorras las facturas del alquiler o del IBI que pagarías en caso de tener chalé, piso o casa. Son todo ventajas.
En general, son dos ideas estupendas. Admiro al señor o la señora que se plantearon llevar a cabo estos proyectos. Realmente son revolucionarios, pueden cambiar la manera de cómo nos planteamos hoy en día las viviendas. Asimismo, supongo, se hicieron con la conciencia tranquila y motivante de querer cambiar el mundo. ¡Admirable! Yo querría tener ese tipo de ideas. Y no solo tenerlas, también aplicarlas. No obstante, como todo en la vida, y a mi modo de ver, tienen varios ‘peros’ que nos fastidian. Vamos por partes.
En primer lugar, los paneles solares. Según tengo entendido, las compañías eléctricas nos tienen
cogidos del cuello. Nadie puede escaparse de sus tentáculos. Tienen un oligopolio muy bien montado y difícil de derrocar. A todos nos sacan algo para cobrarnos, como dirían en Valencia ‘la mamelleta’. ¿Están seguros los señores inventores que estas empresas no inventarán una artimaña para sacar rentabilidad de estas magníficas ideas? Si hace falta, el Gobierno se pone de su parte y se saca de la manga un impuesto para casas nómadas. ¡Que paguen estos bereberes europeos! En el caso de la Casa Martina, el artículo cuenta que su dueño ha tenido que superar muchas dificultades pero no dice nada de evitar pagar el famoso Impuesto al Sol.
En segundo lugar, el agua. Probablemente en el litoral cantábrico o en cualquier país del norte de Europa con un clima oceánico este tipo de sistemas de recolección permitan autoabastecerse de agua durante todo el año sin tener que utilizar el sistema de tuberías. Pero, ¿seguro que en Madrid (o en cualquier lugar de la Península que no sea el litoral cantábrico) llueve tanta agua como para cubrir el uso diario de este bien preciado? Lo dudo. Por tanto, la Casa Martina deberá estar conectada al sistema de cañerías y pagar un pequeño impuesto. Y la ecocápsula no sé cómo se las apañará.
En tercer lugar y más importante, la situación de estas viviendas. La primera está en el campo, lejos de las aglomeraciones urbanas y, por lo que veo en la imagen, no está dentro de ningún núcleo urbano; la segunda es nómada, móvil. ¿Qué cantidad de gente tiene como primera residencia una vivienda fuera de núcleo urbano o es nómada? Creo que sumando ambos porcentajes, saldría un 2%. Si me apuras un 3%. Por tanto, ¿qué repercusiones podrían tener estas ideas sobre el ahorro de agua o de energía nuclear totales? Ya os lo digo yo, pocas.
En conclusión, tengo el corazón partío, como dice Alejandro Sanz, porque me apasionan estas ideas pero hace falta aplicarlas en los lugares donde de verdad es necesario. Hacer proyectos que afecten a grandes cantidades de gente, a la mayoría de la población y no a una pequeña parte. Pero, como me gusta decir, no todo está inventado y es nuestra labor continuar en este camino. Les doy las gracias a los inventores de la ecocápsula y de la Casa Martina, pero que no se queden ahí, que sigan adelante. Seguro que con paciencia y buen hacer consiguen crear edificios que se autoabastezcan y que podamos ver en todo núcleo urbano, donde realmente reside la población. En un futuro no muy lejano…

 

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