Hay ocasiones en los que un artículo te puede salir por una noticia que hayas visto en la
televisión, en la radio, en el periódico, otras veces por una preocupación personal de índole
familiar, en lo educativo, de salud, e incluso otras veces en los que escribes un artículo por,
simplemente, haber ido a la playa y haberlo pasado bien. En este caso, el artículo que me
apeteció escribir fue sobre la película que ha llevado a cabo a la perfección Alejandro
Amenábar y que dio luz el 27 de septiembre de este año conocida como “Mientras dure la Guerra”.

 

Esta película se centra, sobre todo, en el famoso escritor Miguel de Unamuno, y en cómo se va desarrollando sus últimos meses de vida tras el Golpe de Estado de 1936.
En la película podemos observar cómo el escritor vasco no se creía en un primer momento lo que estaba sucediendo en el país, él decía que sí, que había que restablecer el orden, pero siempre dentro de una República, e incluso llegó un momento donde su amigo Salvador Vila le decía que “mientras no le quitasen su café y su bandera tricolor, él seguiría con su día a día”.

Sin embargo, no se daba cuenta de lo catastrófico de la situación hasta que su amigo, Atilano Coco, es arrestado por los sublevados, y poco después, su compañero Salvador también, no se creía ni siquiera que el gran poeta granadino, Federico García Lorca, hubiese sido fusilado por el bando sublevado.

El fin de este artículo es ver cómo se puede sentir una persona que tiene unas ideas, más o menos acertadas, ahí no me meto, y que en un momento determinado de su vida tiene que guardarse todo lo que piensa porque pueda tener consecuencias nefastas para tu persona y tu alrededor.

Es complicado dar un discurso ante cientos de personas que no te van a creer, que están adoctrinados, que digas lo que les digas van a gritar el “¡Arriba España!” sin ningún sentido, es muy difícil ver cómo la gente que más quieres va cayendo y no poder hacer absolutamente nada, ver que una ideología tan retrógrada, que exalta la supremacía de la raza blanca, saca una bandera que no te protege de nada, ver y no poder moverte porque las consecuencias de ir contra algo en lo que tú no crees y no piensas, pueden ser terribles, y este problema, no se vive hoy día, pero podemos decir que la democracia peligra cuando los ineptos están en el poder, cuando a los ciudadanos nos ganan con decir “¡Arriba España!”, sacar una bandera, decir que la inmigración sólo nos trae problemas, con decirnos que abrir la tumba de dictador, que lo único que provocó fue la ruptura y la traición a España, sólo abre heridas, es muy triste, pero hoy es la realidad, la democracia se debilita, muere lentamente y con ella, la libertad.

 

 

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