Carta a un extremista islámico

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No sé qué decir, solo siento un profundo dolor al pensar en todas las víctimas de los recientes atentados, en sus familias y amigos, en una sociedad que ha cambiado.

Cada vez que hay un atentado fundamentado en el radicalismo islámico, siempre hay víctimas, no solo los heridos o muertos que se pueden producir, también hacen daño a un pueblo, a una religión. Y me pregunto, ¿Por qué lo hacéis? ¿Por qué cometéis estas aberraciones? El grueso de vuestra religión os considera parias, huyen de los terrenos que robáis a golpe de terror, de matanza y de amenaza, no respetan lo que hacéis y lo rechazan. Hacéis daño a mucha gente que tiene que huir de sus casas y se les niega la entrada a un nuevo hogar, que se arriesgan a morir antes que vivir cerca de vosotros…

Entonces, ¿Qué justifica esto? ¿Una creencia vale más que una vida? Puedes pensar que si, que tú darías tu vida por esa fe, pero ¿vale más que la vida de un niño? ¿Vale más que las creencias de los demás? ¿Vale más que vuestra propia gente? ¿Qué vuestras familias, amigos…? ¿De verdad vale tanto? ¿Tanto necesitáis que la gente os tenga miedo?

Pero no os engañáis, se acabó. El miedo es el arma que usan las mentes débiles, los discursos vacíos y las ideas sin alma. Por eso yo ya no os tengo miedo, donde buscabais demostrar fuerza solo parecéis cobardes, donde queríais sembrar el odio habéis conseguido unir fuerzas dispares. Familias, desconocidos, amigos, católicos, protestantes, musulmanes… Todos han salido a las calles para decir basta, para dejar claro que no los representáis, decir que el caos que producís no los acobarda, gritar que unidos no dejaran de ser libres y de luchar por lo que creen justo, por lo que es bueno.

Estamos hartos, cansados de vosotros, de vuestra lucha contra el mundo, de las matanzas indiscriminadas, de la guerra. No queremos más muertos, más sangre inocente cubriendo las calles, más familias rotas y gente sin futuro, no queremos que dañéis más la imagen de vuestra gente, no queremos que sigáis expulsando gente… Marcamos el límite, no nos rendiremos, porque solos somos vulnerables, pero con cada matanza, con cada muerte, con cada gota de sangre, solo conseguís unirnos, y unidos dejamos de ser vulnerables, dejamos de tener miedo, y unidos deberíamos daros miedo

 

Atentamente, alguien sin miedo

1 Comentario

  1. Entiendo tu frustración, es desesperante esta situación. En respuesta a “¿Por qué?”, vi un tweet hace ya bastante tiempo que decía “el antioccidentalismo de hoy es fruto del colonialismo de ayer”. Es decir, Occidente se ha entrometido en tierras orientales a lo largo de mucho tiempo y por ello ahora se vengan.
    En ninguno de los casos estoy justificándolo: siempre les digo a mis niños que en el momento que le devuelven la patada a quien le ha dado una antes, pierden la razón. La venganza nunca es fructífera. Simplemente, era por si te aclaraba la causa de este odio. Supongo que lo único que han querido es dar un golpe en la mesa y hacerse ver. Deplorable tanto unos como los otros. Como siempre, el dinero (el petróleo en este caso) nos vuelve enemigos.

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