11 y media de la noche. Acabo de aterrizar en el aeropuerto de Budapest – Ferenc Liszt. Compro billete de bus y llego al centro de la capital en media hora aproximadamente ya que a esa hora hay poco tráfico.

 

La gran mayoría de veces me hospedo en un airbnb, fácil, cómodo y barato. He tenido mucha suerte al encontrar uno justo al lado del parlamento en la Plaza Kossuth dedicada a Lajos Kossuth (1802-1894), líder del levantamiento de 1848-1849 contra los turcos y una de las figuras políticas más sobresalientes de Hungría.

Mi primera parada es el Parlamento. Este edificio es el más representativo de la ciudad y uno de los más famosos de Europa. Es el tercero más grande del mundo después del de Rumanía y Argentina. La guía nos contó que tiene 691 habitaciones. Me quedé fascinada porque todo el interior está decorado con mármol y oro además hay un sin fin de alfombras rojas, largos pasillos, estatuas de personajes históricos, cúpulas, escaleras, techos neogóticos, cuadros y salas. Y mucha, mucha historia detrás de cada pared.


Otro punto de interés es la Basílica de San Esteban, la más grande de Budapest. Se dice que es posible albergar en su interior a más de 8.500 personas. Las vistas panorámicas desde una de sus torres son impresionantes, sin duda merece la pena pagar 500 florines que cuesta la entrada. También la Gran Sinagoga de Budapest tiene capacidad para al menos 3.000 personas sentadas. Esta fue construida entre 1854 y 1859 siguiendo el diseño del arquitecto Ludwig Forster.

Uno de los sitios que siempre intento visitar cada vez que viajo a una nueva ciudad es su mercado central. Comida típica, productos frescos, delicatessen…sin duda el paraíso para cualquier foodie. Como era de esperar el Mercado Central de la capital húngara es majestuoso. Divido en 3 plantas puedes encontrar ropa, souvenirs, restaurantes, carnes, pescados, frutas, verduras, dulces etc. Todo muy natural, económico y fresco.

 

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Lo recomendable para conocer una ciudad es perderse por sus calles, pasear por todos los rincones y después de horas y horas de caminata que mejor descanso que comer un buen plato tradicional.

Uno de los restaurantes de comida húngara que recomiendo es Hungarikum Bisztro, si quieres probarlo deberás reservar con tiempo porque está lleno cualquier día de la semana. Allí podrás degustar comida casera, de calidad como el tradicional goulash, pato crujiente, pollo paprika, salami húngaro, y un repollo relleno llamado Töltött káposzta entre otros.

Y si necesitas ayuda para tragar tanta comida que mejor que una buena cerveza en los famosos Ruin Bars, yo estuve en varios pero el mejor de todos fue Szimpla Kert. Es el primer ruin pub oficial de Budapest. Está situado en un edificio muy amplio con una decoración muy “urbana”. Puedes beberte una cerveza en una bañera llena de cojines o en un sofá destrozado. Mantén los ojos bien abiertos porque puedes encontrarte cualquier tipo de objeto colgado del techo o de las paredes. Sin duda un buen lugar para pasar el rato con amigos cualquier día de la semana.

 

Y qué mejor lugar que pasar la noche que desde el río Danubio. El famoso paseo nocturno en barco dura casi dos horas, suficiente para ver la ciudad desde otra perspectiva. Lo que más me gustó es ver la fachada del parlamento, un imponente edificio de color dorado reflejado en el Danubio. Además si no te dan miedo las alturas también podrás dar un paseo en el Budapest Eye. Una gran noria con vistas a la ciudad, situada en pleno centro a un paso de San Esteban.

 

 

 

 

 

 

Por supuesto no puedes irte sin visitar uno de los mayores baños termales medicinales de Europa, los Baños Széchenyi. Estos baños se encuentran en el Parque de la Ciudad, y sus edificios fueron construidos en 1913 en estilo neobarroco. Actualmente es posible visitar todo el complejo en donde toallas y trajes de baño pueden ser alquilados o comprados en el spa. Tened en cuenta que los fines de semana y días festivos hay mayor concurrencia que durante los días de semana.

 

Esto es solo un pequeño entrante de todo lo que esta ciudad puede ofrecer, así que no lo pienses más y ¡vuela a Budapest!

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