Bajón al regresar de viaje: cómo evitarlo

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Muchas veces, al volver a nuestra rutina, extrañamos la sensación de estar de viaje, la adrenalina de la aventura, la ralajación de estar de vacaciones, y el hecho de que nuestra mayor preocupación durante el día sea qué lugar nuevo vamos a visitar o qué comida vamos a probar. Si esto te ocurre, sigue leyendo porque, como te prometí en mi artículo anterior, te voy a contar maneras en las que puedes aminorar el malestar y aumentar tu motivación al regresar a tu vida “normal”.

  • Por empezar, te tiene que gustar tu “vida normal”. Si tu trabajo no te gusta, y tu vida cotidiana se tiñe de ello, es probable que regresar a eso no te haga sentir bien. Si pudiste aprovechar tu viaje para reflexionar y descubrir tu verdadera vocación y tu propio significado de la felicidad, puedes comenzar a hacer aquello que te apasione. ¿Qué descubriste en tu viaje? ¿Cuál es tu pasión? Es muy probable que no puedas, así como así, de buenas a primeras, dejar tu actual trabajo si no te motiva, porque hay cuentas que pagar, y lamentablemente no se pagan solas… pero puedes dedicarle una parte de tu día a aquello que te entusiasma para ir construyéndolo y desarrollándolo poco a poco, y de esa manera poder proyectar un futuro del que te enamores y del que luego puedas vivir. Puede llevar tiempo, pero cuanto antes comiences, más rápido lo concretarás. Y el hacer un poco cada día, hará que te enamores también de tu vida cotidiana, porque tendrás un deseo por el cual trabajar.
  • ¿Qué extrañas de tu viaje? ¿Qué sensaciones? Si lo que anhelas es volver a experimentar el sentimiento de explorar lugares nuevos, nuevas experiencias, puedes dedicar un momento a conocer espacios de tu propia ciudad que no conocías. Trata de mirar tu lugar con ojos de turista, de asombrarte, permítete sorprenderte por lo que no habías visto nunca. Observa de cerca. Se puede ser “viajero” en el propio hogar.
  • También puedes hablar con turistas y ayudarlos, contarles de tu lugar, de tu vida, de tu cultura, o enseñarles tu idioma (hay grupos de “intercambios lingüísticos” en los que puedes aprender una lengua nueva enseñando la tuya, y los puedes encontrar buscando en tu barrio, o incluso en Google. Me hice muchos nuevos amigos extranjeros así, que luego visito cuando viajo): eso no solo los ayudará a ellos, sino también a ti a recordar cuando estabas en esa misma situación de querer aprender todo, y al mismo tiempo harás amigos nuevos. Aprenderás también enseñando.
  • Ve a algún restaurante extranjero y prueba el plato típico. Te sentirás como un viajero.
  • Vuelve a mirar tus fotos, elige las que más te gustan, colócalas como fondo de pantalla de tu celular y tu computadora. Haz carpetas en tu sitio de Facebook con imágenes de tu viaje. Evocar recuerdos bellos nos motiva y genera un espiral positivo.
  • Planea tu próxima aventura o escapada: ¡Esto ayuda mucho a mantener viva esa adrenalina viajera! ¿Qué otro destino te gustaría conocer? ¿Qué actividades harías?
  • Y mi favorita: haz un blog y escribe sobre tus aventuras (un libro o un diario también puede ser una buena idea). Canaliza tus sentimientos viajeros en una plataforma donde gente con tus mismos intereses pueda acompañarte, leerte y enriquecerte con sus puntos de vista. Expresa tus sentimientos, y déjate transportar nuevamente a tu lugar soñado. Comenta curiosidades, investiga, aprende, enseña y comparte. Compartir experiencias y alegrías con otros nos llena de sentimientos positivos, porque, como dicen, la felicidad es lo único que cuando se divide, se multiplica.

Las almas nómadas sabemos que al volver de un viaje, ya no somos las mismas personas. Quien vuelve es alguien nuevo, distinto, con suerte alguien más sabio, más tolerante, que se conoce más a sí mismo, y que por el solo hecho de haber podido tener la oportunidad de viajar, será alguien más agradecido y que contagiará su felicidad.

Dicen que el mejor viajero es quien aprecia su propio país: trata de valorar lo lindo que tiene. Abraza tu presente con todo su pasado lleno de aventuras gratificantes y compártelas con los demás. Hay una famosa aerolínea cuyo lema solía ser: “… Porque la mejor parte de cualquier viaje es volver a casa.” Y yo creo que nuestra casa, nuestro hogar, es donde esté nuestro corazón. ¿No?

 

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Alejandra de Picciotto
Alejandra de Picciotto, cuyo pseudónimo literario es Alura, es una nómade del Cielo. Nacida en una pequeña localidad del oeste suburbano de Buenos Aires, en Argentina, actualmente se desempeña como Auxiliar de Vuelo, aunque su primera carrera fue como Docente, Profesora de Inglés, que sigue ejerciendo simultáneamente de distintas formas. También es Coach, escritora y bloggera en www.aluratravels.com . Cuando no está volando, está tratando de cumplir sueños en la tierra, porque tiene la gran convicción de que los sueños se han hecho para cumplirse. "Amo las historias de sueños cumplidos" :)

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