Semana que pasa, polémica que arrasa. Y es que estos últimos días, el ayuntamiento de Granada nos han ido soltando algunas cuantas “perlitas”. La que vamos a tratar aquí es sobre “aquellos semáforos con la bandera LGTBI” que había por el centro de la ciudad, y es que el equipo de Luis Salvador decidió el pasado 30 de noviembre volver a pintar esos semáforos con su tradicional color negro, tapando la bandera de seis colores. Esto provocó que el 3 de diciembre, distintos colectivos organizaran una movilización en contra de esta decisión. Con el lema ‘¡Historia, lucha y memoria! Orgullo Granada’, estos manifestantes lucharon por lo que ellos creían que podría ser un acto de represión, intentar silenciar al colectivo LGTBI y que el Ayuntamiento de Granada, del PP y Cs, volviese a “agachar las orejas” ante los ideales de VOX por enésima vez.

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¿Qué motivos da el ayuntamiento para esta decisión? Según ellos mismos dicen, esos semáforos van a ser una especie de “semáforos reivindicativos”. Es decir, van a ir cambiando de color en función de días importantes, como, por ejemplo, pintarlos de rosa el día del Cáncer de mama y que ya volverán a lucir como estaba para la celebración del Orgullo. Fair enough. La idea no está mal. Ahora, ¿nos la creemos?

Para empezar, ¿a qué vino tanta prisa por quitarlas? Para tener esos semáforos en negro, sin transmitir ningún mensaje, que se hubieran quedado como están. Cinco días antes de que amanecieran pintados de negro, fue el Día Internacional contra la Violencia de Género. ¿Nadie en toda la ejecutiva cayó en que se podrían haber pintado esos semáforos de color morado, como decían? Bueno, digamos que pensaron en ello justo el mismo día 30. Pues entonces podrían haberlos pintado de rojo por el Día Mundial de la Lucha contra el SIDA, que fue el pasado 1 de diciembre. Pero no, siguieron negros. ¡Qué sorpresa! ¿Es posible que el ayuntamiento soltará una «mentirijilla»? ¿Existe la remota posibilidad de que, quizás, más que querer dar voz a otras luchas sociales tan importantes como la del colectivo LGTBI, lo que en verdad querían era hacer desaparecer la primera? Puede…

Esto ha provocado que la prensa nacional se hiciera eco y, obviamente, diese mala prensa a la ciudad. Y la pregunta sigue resonando en mi cabeza: ¿Para qué todo esto? ¿Había necesidad de que el ayuntamiento liara todo este pifostio sin necesidad? ¿De verdad se cree que ha ganado algún “minipunto”? 

¿Y tanto molestaba tener cuatro o cinco semáforos pintados? Es decir, de todos los problemas que tiene Granada, ¿este era tan importante? A ver, que no llevan ni seis meses en el gobierno, y lo que han venido a hacer es, literalmente, pintar cinco palos metálicos con pintura negra. Ya está.

El jueves ya vivimos otro contraataque: un grupo de anónimos, entre los que se encontraban el artista Fernando Bayona y la drag queen madrileña Kika Lorace desplegaron como respuesta en Reyes Católicos una bandera descomunal cedida por una asociación almeriense. Es el propio Fernando Bayona el que, ante medios como Europa Press, ha ido soltando algún que otro revés a la ejecutiva local. ¡Recomiendo que lo leáis, por favor! Entre otras joyas, ha dicho que si el problema era que los colores no iban a permitir un buen resultado para una próxima pintada, «no hace falta pintar de negro un semáforo para después pintarlo de rosa en el Día del Cáncer de Mama. Se puede hacer sobre la marcha. Tengo una licenciatura en Bellas Artes y tres máster internacionales» y «sé que no hace falta pintar de negro para después pintar de rosa».

La respuesta de muchos: «Son solo semáforos. ¿Qué mas da? Si os preocuparais más por otros temas…». No, no da igual. Y no, la protesta no va por tener o no tener semáforos con la bandera LGTBI. ¡Como si los ponen de animal print! Va por intentar silenciar una lucha y tomar a sus ciudadanos por imbéciles. Tampoco nos estamos comportando como egoístas. Es decir, esa supuesta idea de los «semáforos reivindicativos» puede ser un gran intento de ampliar las luchas que hay que hacer visibles por el centro de la ciudad. Si es una idea real del ayuntamiento, aplaudirlo, de verdad, porque abra ese abanico de reclamaciones sociales. Pero que sea de verdad, y no sea otro cuento de los Hermanos Grimm.

A todo esto, la única solución que tenemos es esperar. Ver cómo va avanzando el tiempo y corroborar con nuestros propios ojos si, efectivamente, los semáforos de la zona de Puerta Real irán cambiando con el tiempo o, por el contrario, van a seguir negros, que es lo que los colectivos LGTBI de Granada creen que va a pasar… ¡De verdad, alcalde, sed lo suficientemente listos como para callarnos la boca y que se cumpla realmente esa promesa!

«No, no es por un semáforo…»

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Pablo Molinero
- Redactor - Escritor y estudiante del grado de Estudios Ingleses - Colaborador en It Gets Better España -

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